viernes 24/9/21
Versos de música

Adiós a Theodorakis, la voz de la resistencia griega

Durante 70 años ha sido el embajador más brillante de la cultura de su país
maria marogianni

Durante casi setenta años Mikis Theodorakis ha sido a través de su obra el embajador más brillante que ha tenido la cultura griega en el siglo XX y a la vez incansable militante de la izquierda. Ahora su voz se ha apagado para siempre.

Cuando a nadie le sonaban los nombres de Yannis Ritsos, Odysséas Elýtis y Yorgos Seferis, tres de los poetas helenos más importantes del siglo XX (dos de ellos con un Premio Nobel en su haber), Theodorakis convirtió sus versos en música y se los llevó de paseo por el mundo.

De pronto, el gran público reconocía en esa poesía contemporánea la lengua de los antiguos filósofos y los versos de los poetas empezarían a cantarse de memoria en todos los rincones del país.

Con su composición en 1964 de la banda sonora de Zorba, el griego, dirigida y montada por Michael Cacoyannis y basada en la novela Vida y aventuras de Alexis Zorbas, de Nikos Kazantzakis, Theodorakis consiguió llevar la música popular griega al mundo entero. Theodorakis compuso la música de otras películas, como Z y Estado de sitio, del director heleno Costa-Gavras, o Serpico, del estadounidense Sydney Lumet. Su militancia en la izquierda le llevó a ser detenido y torturado durante distintos periodos negros de la historia griega, a sufrir en carne propia las consecuencias del autoritarismo y a ser forzado al exilio.

Cuando el país cayó bajo la bota de la dictadura de los coroneles, Theodorakis respondió trabajando sin cesar en lo que mejor se le daba: componer y comunicar la necesidad de buscar el camino para unir al pueblo en la lucha contra la desigualdad.

Personalidades de todo el mundo, como Fidel Castro, Pablo Neruda, Salvador Allende, François Mitterrand y Arthur Miller le adoptaron como un símbolo internacional contra el fascismo.

Theodorakis nació el 25 de julio de 1925 en la isla de Quíos, pero pasó su infancia mudándose de un lugar a otro, siguiendo al cabeza de familia que debía de cambiar con frecuencia de destino, como alto funcionario que era. Desde pequeño mostró talento para la música. En 1942, con 17 años, presentó su primera obra, Kassia. En 1943, tras una breve detención en la ciudad griega de Trípoli por las fuerzas de ocupación nazi, escapó a Atenas donde se unió a la resistencia comunista. Su voz incómoda nunca dejó de oírse.

Adiós a Theodorakis, la voz de la resistencia griega
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