sábado. 01.10.2022
Arte

El ajuar utópico de Natacha Vicente

La artista bejarana vinculada a León ofrece en Ármaga una exposición como relato de una recuperación creativa y vital
Natacha Vicente, ayer, en Ármaga Galería de Arte. M. PÉREZ

Hay colapsos que conducen a la más oscura de las sombras y a veces ocurre que llevan a una luz. Natacha Vicente, artista vinculada a León por múltiples razones, deslumbra ahora con El Ajuar de Kame Musa, una exposición que puede verse en Ármaga, y que es su reconstrucción, artística y filosófica y lo que se ponga por delante. «Cuando le preguntaba a Fernando Mourelo: ¿por dónde empiezo? Siempre me decía: por el principio. Y eso he hecho». Y por ese itinerario ha llegado al origen como un relato literario que es ella misma en su Macondo particular, al personaje que la explica, y, en los territorios de la opinión, a la belleza del color.

En esta exposición que puebla ahora las paredes y sala de Ármaga hay pintura, escultura, tejidos, cerámica, el primer libro de una historia que nunca existió pero que forma parte de la de todos aquellos que vieron las ondas que una piedra hace en el agua del río cuando un niño la tira.

Si los colores fueran dulces artesanos, la fórmula perfecta la tendría Natacha Vicente. Lo que pasa es que no hay color ni tonalidad fea. Por lo que el valor de su arte es el de la integración de la creatividad al objeto.

Si el arte se pudiera explicar, no existiría, o sería asunto de multinacional o plataforma de ocio de las que arrasan las tardes de sus consumidores. La bejarana tiene la buena suerte de la mala que tuvo y es ahora una explosión creativa que tiene relato. El de El Ajuar de Kame Musa, que es una sucesión de belleza.

Y ella lo cuenta a su manera: «Esto no lo pongas, pon esto, te leo esto», y lo dice sin abrumar pero con la ilusión de un regreso por todo lo alto hacia el arte universal.

Así surge Nastha Baru, «mis manos son sus manos», anticipa. Y construye un guion que trasciende al homenaje a la mujer para ser más una expresión de vida cálida. «Pongo mi voz al servicio de la reivindicación de la dignidad y los derechos de las mujeres olvidadas invisibilizadas, desterradas y apartadas como parte del proceso de reconstrucción de mi memoria frente al dolor y ante la violencia. Es el reflejo del drama y las dificultades que nos vemos obligadas a vivir. En lo que tiene de diario vital, de evocación. Es una reflexión que denuncia las guerras, los abusos, la explotación femenina que empuja a la emigración, al naufragio, a la deriva… En definitiva a la amnesia», presenta como propuesta.


Obra de gran formato que preside ‘El Ajuar de Kame Musa’, la exposición de Natacha Vicente que ayer inauguró Ármaga Galería de Arte. MARCIANO PÉREZ


Pieza escultórica de la exposición de la artista. MARCIANO PÉREZ

El ajuar utópico de Natacha Vicente
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