viernes. 01.07.2022
Crónica de ambiente

La alfombra de los Goya se rinde al negro, los brillos y el pelo suelto

Por exigencias de guion, solo unos pocos pudieron recorrerla, actores y actrices encargados de entregar estatuillas, junto a presentadores y directivos de la gala 
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Ángela Molina, tras recibir el Goya de honor. MIGUEL A. CORDOBA / PREMIOS GOYA

Reducida -con solo una treintena de protagonistas- , más sobria que en anteriores ediciones -con el negro omnipresente- y con la mascarilla como principal -y forzoso- complemento. Estos fueron los hilos que cosieron este sábado la que será recordada como la alfombra roja de la pandemia. La segunda celebrada en Málaga. Fue una alfombra atípica. Rara, como los tiempos que corren. Sin cientos de periodistas agolpados en el majestuoso Gran Hotel Miramar, escenario de la 'red carpet' patria previa a la gala en el Teatro del Soho Caixabank. Sus salones reales se convirtieron en el foco 'fashionista' por excelencia. Y es que un año más, la 35 edición de los Goya también invitó a la moda a la gran fiesta del cine español. Y no defraudó.

Por exigencias de guion, solo unos pocos pudieron recorrerla. Aquellos actores y actrices encargados de entregar estatuillas, junto a presentadores y directivos de la gala, y artistas convocados a la ceremonia. Como es habitual, hubo propuestas muy diferentes. Unas brillantes como el modelazo negro de alta costura de Georges Hobeika con el que Paz Vega se coronó como una de las más elegantes. De pailletes, manga larga, print geométrico y estudiadas transparencias en un pronunciado escote en V.

Pero colarse en el codiciado listado de 'mejor vestidas' no es tarea fácil. Se trata de un palmarés que requiere de buen gusto, olfato y un equipo de buenos asesores y estilistas. Cada pieza cuenta en este examen, que también pasó con nota la cantante Aitana Ocaña, muy favorecida con un diseño blanco de Versace con corte 'cut out' en el pecho y originales pulseras doradas en el tobillo, que se convirtieron en uno de los accesorios más deseados de la noche.

Hiba Abouk, rompedora También de blanco posó Natalia de Molina, aunque de manera virtual. Muy original con un arriesgado 'look' a medida de la firma Juan Carlos Pajares compuesto por traje de satén en seda y un sexy corpiño tipo bralette-joya confeccionado con malla bordada con estrellas y abalorios 3D semitransparentes. Pero puestos a hablar de correr riesgos fue Hiba Abouk la más rompedora de la noche. Su vestido asimétrico rosa con cola de Giambattista Valli y lazada a la cintura acaparó miradas. "Es un sueño de vestido y me gusta arriesgar y divertirme", declaró la actriz.

El negro fue el color estrella, junto a los destellos metalizados y pequeñas pinceladas de blanco y rojo. Por él apostaron -entre otros- la malagueña Belén Cuesta (con un elegante Carolina Herrera), los presentadores de la gala Antonio Banderas y María Casado, la Goya de Honor Angela Molina (con una espectacular falda de volantes) o Najwa Nimri, que lució la mascarilla más singular de la alfombra, de gasa. La actriz volvió a recurrir a Loewe, esta vez con un traje de chaqueta diferente con puños con volumen y maxi lazada en el pelo.

Muy acertada otro año más María Barranco, (de Pertegaz) de las pocas que optó por un estampado floral más llamativo, o Maggie Civantos, con un escotazo de espalda en un elegante vestido de pailletes doradas. Entre ellos, demasiado traje negro con camisa blanca, que resultó ser el comodín de la noche.

La alfombra de los Goya se rinde al negro, los brillos y el pelo suelto
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