martes. 28.06.2022

«En aquellos años era fácil coger una guitarra»

El grupo leonés Fracción DDP culmina su regreso tres décadas después con un concierto mañana en el Pub Babylon
                      Detalle del cartel de gira realizado por el propio Fran Zin. DL
Detalle del cartel de gira realizado por el propio Fran Zin. DL

No estaba muerto, estaba en Valladolid. O al contrario, el germen de Fracción DDP, aquel grupo de finales de los años 80 en León, ha resucitado de la mano de Francisco Delgado, Paco, Fran Zin. «Cada vez pienso más que los inicios de aquello que después se llamó movida se fundamentaron en el público joven. En ese caldo de cultivo era fácil atreverse a coger una guitarra, o un pincel, o un micrófono. Hazlo tu mismo, estaba claro», recuerda Delgado, quien también ahora se ha atrevido y después de tres décadas ha conseguido que los Fracción DDP vuelvan a sonar. De hecho, tienen disco nuevo y mañana se suben a las tablas del Pub Babylon (22.00 horas).

Aquellos años a los que se refiere, en León tienen un nombre: Los Cardíacos. Y ningún grupo de entonces se pudo abstraer al influjo de Los Cardíacos. «En esa línea de hazlo tu mismo la idea de la cassete Las discográficas no dan la felicidad es absolutamente representativa de esa esencia. Y había alguien dispuesto a comprarte esa cassete... Y los fanzines igual», recuerda, y añade: «En Los Cardíacos se sumaba otro gran valor: el de desarrollar una gran banda en una ciudad relativamente pequeña y conseguir destacar por su buen hacer. Sin ningún tipo de complejos. Eran un espejo en el que querer mirarse», afirma.

Fracción DDP, de hecho, se subieron a ese carro junto a otros nombres de la época. «Efectivamente, empezó a haber conciertos. En pocos meses desfilaron las bandas del momento. Los concursos proliferaban porque había esa demanda de nuevos talentos. Y porque, sobre todo en los de los institutos, el público respondía», rememora.

De aquel León, Paco Delgado, que usa ese Fran Zin como nombre de guerra, también tiene recuerdos personales. «Tenía pocos pero muy buenos amigos, y tenía mi banda, que era lo que más quería. Aunque hubiera tensiones, siempre íbamos para adelante. Aprendíamos juntos, y eso une más que nada. Los estudios eran aburridos y, afortunadamente, los sacaba adelante sin apenas esfuerzo, por lo que concentraba mis ilusiones en la banda. Además, desde mi niñez había destacado como dibujante. Llegué a vender algún cuadro en el rastro. En el mismo rastro del que salió el dinero para comprar mi primer instrumento: un bajo eléctrico que tocaba con DDP».

El final del grupo coincidió como en otros muchos casos con el inicio de los estudios universitarios: «Ahora, desde la distancia, recuerdo ese momento como el de la decisión cobarde tomada con mucho valor: irme a otra ciudad a estudiar Arquitectura cuando apenas había cursado dibujo técnico. Abandonaba lo que más quería por emprender una carrera ‘con futuro’. El valor de un cobarde», reflexiona.

«La desconexión con León fue total; diría que traumática. Para abordar la carrera de Arquitectura tuve que hacer durante años una completa reprogramación de mi cerebro. Es más, no es que no siguiese las noticias musicales de León, es que durante unos años apenas escuchaba nueva música», añade.

Sobre el regreso, este músico leonés, padre de tres hijos, aporta varias claves: «Poco a poco voy reconciliándome con la música y empiezo de nuevo a escucharla. Estoy hablando de Internet, y de las descargas de música que, en mi caso, van seguidas del coleccionismo de discos en vinilo. Después se lanza Mi universo de Cooper y el deuvedé A propósito de Mi Universo. Y ahí llega la revelación: yo quiero hacer eso, grabar las viejas canciones conservadas en una cassete que ya casi ni se escucha. Ahí empieza una historia de tres años que desemboca en la publicación en discos Lemuria de La extraña historia de Fracción DDP», dice, Mañana viernes en directo es la hora del regreso a León. Será a las 10 en el Babylon.

«En aquellos años era fácil coger una guitarra»
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