martes 07.04.2020

Antonio Pereira no se acaba nunca

Los responsables de la Fundación planifican nuevos proyectos con el horizonte del centenario del genial autor
Antonio Pereira y Úrsula Rodríguez, en la entrega de la medalla de oro a Gamoneda, en 2008. RAMIRO
Antonio Pereira y Úrsula Rodríguez, en la entrega de la medalla de oro a Gamoneda, en 2008. RAMIRO

La Fundación Antonio Pereira ha heredado la capacidad creativa e inventiva de su autor. Porque el futuro que proponen sus responsables está cargado de iniciativas. Y es una prueba de que habrá tributo y reinvención, «casi una refundación», explica Joaquín Otero, actual vicepresidente y director gerente, cargo al que accedió tras el fallecimiento de Úrsula Rodríguez, mujer del genial autor.

La clave está en Pereira, como no podría ser menos. Y Otero da en el blanco con una idea que comenta: «Si Antonio estuviera vivo, con llevarle a que le vieran y le oyeran en colegios, institutos o universidades, con público que por generación podría ni conocerle, saldrían seguro con ganas de leerle», dice. Y esa reflexión lleva a dos de los objetivos que ahora se plantean sus responsables, patronos y él mismo como principal cargo ejecutivo (la presidencia corresponde al rector de la Universidad de León). Así, por un lado, se pretende que la figura y obra de Antonio Pereira (Villafranca del Bierzo, 13 de junio de 1923-León, 25 de abril de 2009) trascienda a los ámbitos en los que ya es célebre. Y, por tanto, ampliar horizontes tanto en lo que a lectores se refiere, como geográficamente. Y todo esto, según explica Otero, sin olvidar las señas de identidad iniciales, o las propias que marcó el autor con sus conexiones bercianas, leonesas, gallegas, madrileñas, latinoamericanas...


Homenaje a Pereira en abril del año pasado. RAMIRO

«No se trata de cambiar el rumbo, porque se hicieron muy bien las cosas, pero sí tratar la fundación desde el punto de vista de que el escritor en el que se basa no está vivo, y que su mujer, Úrsula Rodríguez, era una representante excepcional porque sabía y conocía todo el mundo literario de Antonio Pereira», explica Joaquín Otero.

«Queremos llegar a más gente. Es un salto cuantitativo. Pasar de la difusión más local a un planteamiento más general. Y así darle a la fundación una ambición más universal», prosigue.

Estos nuevos retos tendrán en Otero la garantía de renovación pero de igual forma el mantener la continuidad. Accede a este cargo por voluntad de todo el staff anterior y por lazos familiares constituye el mejor hilo conductor para que la figura de Antonio Pereira perviva. Y en el caso del berciano hay que tener en cuenta que si su personalidad era de una intelectualidad arrebatadora, su gran legado son sus libros. Y ya anda la Fundación pergeñando la reedición de sus obras publicadas. Pero a su alrededor surge tanto, que se puede decir que Antonio Pereira no se acaba nunca, como un libro de esos que termina: continuará.

Antonio Pereira no se acaba nunca