domingo 11/4/21
Tradición

Los antruejos leoneses, rumbo a bien cultural

La Junta inicia la tramitación para que las mascaradas de Castilla y León cuenten con el máximo reconocimiento
Antruejo en Llamas de la Ribera. RAMIRO

La Junta de Castilla y León ha iniciado los trámites para declarar las mascaradas de Castilla y León como Bien de Interés Cultural de carácter inmaterial para el conjunto de manifestaciones que se dan en varias provincias de la Comunidad y que en concreto en León tienen manifestaciones de carácter único. Por ejemplo, y siempre teniendo en cuenta que desde cualquier rincón puede haber una mascarada similar, sea o no antruejo, se cuenta El Antruejo de Carrizo; El Apostolado, de Laguna de Negrillos; El Antruejo o Los Guirrios, de Llamas de la Ribera; Las Mascadas en Corpus Christi, de Pobladura de Pelayo García; La Zafarronada, de Riello; Los Toros y Los Guirrios, de Sardonedo, y El Antruejo o Los Guirrios, de Velilla de la Reina. Todos serán parte de este reconocimiento inmaterial pero que puede traducirse en beneficios tan tangibles como el turístico y económico.

El Boletín Oficial de Castilla y León publicó ayer la incoación del procedimiento para declarar Bien de Interés Cultural de carácter inmaterial las Mascaradas de la Comunidad. La transmisión oral, la identidad de los miembros de una colectividad, las acciones que se representan, los personajes que intervienen, la indumentaria y objetos utilizados, la música, los sonidos, el espacio en el que se desarrollan, el marco temporal, el protagonismo de la comunidad, la diversidad de símbolos y significados, la pervivencia a lo largo de la historia y la vitalidad actual, hacen de las Mascaradas unas manifestaciones culturales de alto valor patrimonial.

Denominación de ‘mascaradas’

Con la denominación de Mascaradas en Castilla y León se agrupan un conjunto excepcional, diverso y complejo de manifestaciones festivas que se celebran en pequeñas comunidades rurales de la Comunidad de Castilla y León, en las que la máscara se configura como elemento definidor del personaje ritual que interviene e interactúa con otros personajes, convecinos o espectadores, en diversas escenificaciones o representaciones de carácter teatral.

El ámbito territorial en el que se desarrollan estas manifestaciones culturales tiene lugar en las provincias de Ávila, Burgos, León, Palencia, Soria y Zamora, dentro de un contexto territorial más amplio que incluye otros lugares de la Península Ibérica y otros países europeos. El ámbito espacial de celebración de las mascaradas en cada localidad, son las plazas y las calles a través de las que se realizan los recorridos y representaciones, dando lugar en algunos casos a la entrada de los personajes en los templos parroquiales o ermitas. En cuanto al marco temporal de celebración de la mayor parte de estas festividades, era originariamente la época invernal, pero en algunos casos su propia evolución natural ha dado lugar a un cambio de fechas, por lo que se incorporan en este reconocimiento cultural las festividades de mascaradas que, con rasgos comunes y características propias, se celebran en los siguientes momentos: Mascaradas de invierno; Mascaradas de Carnaval; Mascaradas de La Pascua de Resurrección; Mascaradas de la festividad del Corpus Christi y Mascaradas vinculadas con festividades de la Virgen y Santos, además de otras mascaradas de fecha variable vinculadas a distintos rituales.

Las mascaradas son ritos públicos con un carácter benefactor, que propician la abundancia y el renacer de la vida, siempre portadoras de mensajes unificadores e inclusivos, de prosperidad, tolerancia, autoestima, armonía, resolución de conflictos, que suponen un importante refuerzo de la identidad en estos pequeños núcleos rurales, en grave riesgo de desaparición. Se trata de un simbolismo complejo que ha ido variando a lo largo del tiempo. Las mascaradas son celebraciones festivas en las que se concentran una gran cantidad de significados y elementos simbólicos tanto de carácter inmaterial como material.

Alboroto, ruido y desorden

La celebración de las mascaradas supone alboroto, ruido, desorden, carreras y persecuciones, gritos, pequeños golpes y acciones amenazantes, relacionadas con un importante conjunto de componentes inmateriales. Gran parte del significado simbólico y de la vistosidad de estas celebraciones festivas está vinculado con la variedad de objetos que se utilizan como cauce para expresar o representar una idea, una emoción, una visión o una concepción del entorno natural, del mundo espiritual o de la comunidad social de sus protagonistas.

La máscara receptora del espíritu y energía de los antepasados, es el elemento indispensable y definitorio de estas celebraciones. Detrás de la máscara la persona que la porta desaparece, se transmuta para relacionarse con la divinidad. El recubrimiento del rostro se acompaña de una indumentaria especial que permite toda transformación.


Una celebración durante las fechas de carnaval con los antruejos de Velilla de la Reina, en los desfiles durante el mes de marzo del año pasado. RAMIRO

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