domingo 17/10/21

Ármaga y Cinabrio rinden culto a la cerveza

Las dos galerías reúnen obras de una veintena de artistas leoneses coincidiendo con la pela del lúpulo en la provincia
Vista de la exposición ‘El lúpulo y la cerveza’ en la galería Cinabrio, con una obra de Ana Cristina Martínez en primer término. DL

Coincidiendo con la pela de lúpulo en la provincia, León inaugura hoy una exposición doble, en las galerías Ármaga y Cinabrio, en torno a este cultivo y la cerveza. 19 artistas han convertido sacas de lúpulo en obras de arte. A las 11.30 horas la galería Ármaga inaugura Lúpulo y cerveza en Ármaga; y una hora después, Cinabrio abre al público Lúpulo y cerveza en Cinabrio.

En esta original exposición participan los artistas Carmen Coque, Elena Moral, Lou Guerrero, Paula Llana, Araceli Larran, Marian de la Puente, Ana Cristina Martínez, Pedro Tapia, Eva Martín, SusiPop, Efraim Ortega, Omar Blanco Negro, 40D2 (Cristina Ibáñez y Fernando Tuñón), Gema Cinabrio, Luis Prado Allende ‘Sito’, José Antonio Santocildes, Carlos Luxor y Carlos Cuenllas. Grandes sacas de rafia, de más de metro y medio de altura, de las utilizadas para almacenar la flor de lúpulo, fueron ofrecidas este verano por la empresa Hopsteiner España al artista Jose Antonio Santocildes, que las distribuyó, junto con Carlos Cuenllas, entre los artistas que participan en el proyecto, para que las convirtieran en obras de arte. Los artistas utilizaron distintas técnicas —óleo, esmalte, acrílico, collage o impresión digital—, y el proyecto ha servido además para reciclar muchas sacas de plástico usadas, que se han salvado cuando ya parecían mucho más próximas a acabar en un vertedero que en una galería de arte.

La exposición tiene un objetivo «ecosocial». Por una parte, se reciclan algunas sacas plásticas viejas, al reutilizarlas como soporte, a modo de lienzo. Por otra parte, el proyecto expositivo sirve para llamar la atención sobre la importancia de este cultivo para León, ya que nuestra provincia, que producirá este año unas 940 toneladas de flor seca, cuenta con más del 95% de la superficie cultivada en España ( 541 hectáreas de las 570 cultivadas en toda España). El lúpulo aporta a la cerveza amargor, aroma, sabor, y es un conservante natural. Ya en el año 822, el abad del monasterio benedictino de Corbie, en la región francesa de Picardía, dejó constancia escrita en los estatutos de la abadía de se utilizaba el lúpulo (salvaje) en la elaboración de la cerveza. Y aproximadamente, en 1150, otra abadesa, Hildegard de Bingen, (retratada por Lou Guerrero en esta exposición) en el libro Physica Sacra, atribuye propiedades conservantes a la planta.

Respecto a la cerveza, se tiene noticia de que en el 4.000 antes de Cristo, los sumerios, en la parte de Mesopotamia que se corresponde con el Irak actual, elaboraban una ‘bebida fuerte’ con extracto de cebada. Ya en Egipto los trabajadores de las pirámides cobraban parte de sus salarios en cerveza. Recibían entre cuatro y seis litros de cerveza al día. Los egipcios exportaron la cerveza a los griegos, quienes a su vez la exportaron a los romanos, y aunque éstos la tenían en menos estima que al vino, expandieron su consumo entre galos y germánicos.

Ármaga y Cinabrio rinden culto a la cerveza
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