sábado 24/7/21

Arroyo graba los significantes

El artista lacianiego publica el tercer tomo de su Diccionario Imposible con cinco nuevas entradas.
Trabajo realizado para la voz Abaris.

Pintor figurativo, caricaturista, escenógrafo y escritor, Eduardo Arroyo se ha interesado siempre por el mundo de la imprenta, tanto en relación al libro tradicional como al grabado. Ahora presenta, con la editorial Larga Marcha, el tercer volumen de su diccionario imposible, en el que recrea cinco nuevas voces a través de cinco xilografías y fotograbados originales de edición limitada. Con este trabajo, Arroyo ha constatado la situación de la edición en grabado en el momento actual. «Hay como una locura de imprimir de una manera excelsa, extraordinaria, loca, de llegar al límite de lo que puedes hacer», destaca.

Con esta obra, el artista continúa la serie iniciada en 1997 en París por él mismo junto al editor e impresor Frank Bordás con la publicación del Dictionaire Impossible I, al que siguió el más reciente Dictionaire Impossible 2, presentado en 2012 en la Galerie Catherine Puttnam de París. En esta nueva serie, Arroyo vuelve a los tórculos, al grabado tradicional, pero con una novedad técnica en su fértil quehacer gráfico, la xilografía —grabado sobre madera— unida al fotograbado contemporáneo. Un tercer volumen que, en palabras de Arroyo es «un alarde extraordinario, técnicamente hablando, de lo que se puede hacer con el grabado y la xilografía».

La edición se compone de cinco xilografías y fotograbados originales de Eduardo Arroyo que responden a cinco nuevas entrada: Abaquesne, Abarbanel, Abarca, Abarco y Abaris. Arroyo materializa así su pasión por los diccionarios, por las enciclopedias, por las listas: «A mí me han interesado siempre mucho las listas y sigo haciéndolas. En realidad son como manuales de melancolía porque tú tratas, con el recuerdo, de luchar contra la muerte, en un cierto sentido».

Las cinco estampas editadas por Larga Marcha dan continuidad a un proyecto iniciado por Arroyo hace ahora dieciséis años, cuyo futuro es difícil de vaticinar incluso para él. «Yo creo que es un diccionario posible, porque lo estoy haciendo», señala para luego matizar: «También creo que es imposible porque no se terminará nunca, porque ahora estamos en la ‘Ab’ y dudo, verdaderamente, que pueda llegar a Arroyo. Tengo muchas dificultades para imaginar que pueda ir muy lejos, pero voy a seguir haciendo esto con el concurso y el entusiasmo de los editores».

Fabienne Di Rocco, en las notas biográficas que acompañan la edición del catálogo Eduardo Arroyo editado por Galerie Louis Carré & Cie en 2012 con motivo de la última exposición del artista en París, escribe: «La técnica de trabajo de Eduardo Arroyo se basa sobre todo en la alquimia del collage: «Es precisamente este aspecto serial, fragmentario, dividido, son estas diferencias estilísticas, estas mezclas, toda esta incoherencia, lo que constituye, al fin y al cabo, la coherencia de mi trabajo», ha dicho a menudo el pintor. Un eclecticismo deliberado lo llevará a trabajar con todos los materiales que le permiten expresar su universo, recurriendo a las técnicas de la estampa, la cerámica, la escultura o el collage de materiales diversos para luego volver al óleo y al lienzo con renovada energía. Su lenguaje pictórico se construirá en base a una pintura literaria y autobiográfica, a menudo articulada en series donde rivalizan la autoironía, lo tragicómico y el pastiche».

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