viernes. 02.12.2022
Del pasado al futuro

La artesanía en vidrio es identidad de León

Mario Rodríguez, al frente de Grisallas desde hace 15 años, es un ejemplo casi futurista del artesano que mantiene las señas culturales en torno a las vidrieras. Desde su espacio creativo promueve la artesanía leonesa y pone en valor un oficio
Mario Rodríguez en su tienda-taller de León, donde crea vidrieras y otras obras. P.R.

Mario Rodríguez toma el pasado y lo convierte en futuro. Convierte la artesanía de hoy en algo al margen de la nostalgia que no vale para nada. Reivindica León, pero aportando sin apropiarse. No escribe tu nombre sobre un vidrio mojado porque le pega más una de los Rolling Stones. Y entre ese toma y daca, que parece una constante en su vida, más de 15 años de ella dedicados a la artesanía en vidrio, aparece Grisallas como marca, su empresa de artesanía en vidrio y arte en general en donde un mínimo paseo mental y físico lleva a recordar esas zonas de España en la que una actividad se ha convertido en seña de identidad y de localización de la idiosincrasia local.

 

«La artesanía en vidrio tendría que ser identidad de León». Este sería un final perfecto para esta historia, lo que pasa es que las cosas en manos de Mario Rodríguez son cualquier cosa menos simples porque unas le llevan a otras siempre que haya algo de pasión de por medio.

 

Cuando a Rodríguez se le ocurrió apuntarse a un taller de artesanía en vidrio no sabía que su vida iba a cambiar. Al final, sólo un cambio, el último, más o menos: pero de 17 años ya.

 

Aquí llega el primer inciso de su siempre vinculación con León, porque antes fue hostelero en el Barrio Húmedo, en tiempos heroicos en los que los bares del barrio iban indefectiblemente asociados al nombre de sus dueños. Eran los tiempos en los que lo mismo que el hombre llegó a la Luna, la música lo hizo al Húmedo: El Universal, La Galocha, El Desnivel, El Vaticano, este último el que puso en marcha.

En iglesias y templos, por encargo, ha recreado en vidrieras imágenes icónicas

 

Si alguien hace el cálculo, este giro empresarial lo hizo a punto de que se desencadenara la crisis, lo que refuerza la resistencia de este natural de Benavides de Órbigo.

 

«Hemos sobrevivido a la crisis, sí, un momento en el que se paró todo», recuerda. Pero siguió, y ahora sus trabajos se pueden ver en Sobradelo de Valdeorras, Val de San Lorenzo, la Colegiata de Villafranca del Bierzo, por supuesto muchas partes del Órbigo, y allá donde requieran trabajos de vidrieras, de creación y restauración, y encargos de lo más variopinto, desde obra civil a religiosa, hasta el asunto más particular. Allá quien vaya a él, eso sí, no se quedará sin respuesta.

 

Este trabajo de pintura sobre vidrio le apasiona: «Cualquier trabajo, si se adapta a nuestras posibilidades, es bienvenido. Pero lo que a mi me gusta es crear. Restaurar tiene otros alicientes, pero cuando nos encargan un trabajo de creación desde el principio, en todas sus fases, es cuando mejor me lo paso», asegura.

 

Tal vez, cuando Mario Rodríguez pasa delante de la Catedral de León y ve sus vidrieras sólo las admire, aunque podría pensar en que hay una conexión entre ese pasado y lo que él hace que conecte esta tradición con el futuro.

Dio un giro a su vida cuando comenzaba la crisis y ha sobrevivido a la recesión económica

Aunque reconoce que pocas veces ha trabajado en la capital. En iglesias y templos, hasta la fecha, y por encargo, sí que ha recreado en vidrieras imágenes icónicas de la iglesia católica, como La Última Cena, Los Evangelistas, y toda la imaginería que representa la tradición. Como se presupone que cualquier propuesta de este tipo puede ser delicada en cuanto a resultados, lo cierto es que Rodríguez parece más aferrarse a su profesionalidad como garante de los mejores resultados, como siempre ha demostrado en su trabajo.

 

En su tienda al público, en Villabenavente con República Argentina, se detecta un trasiego de clientes que piden de todo. Enmarcar, regalos de encargo, piezas de vidrio, por ejemplo, como las que este verano la Cámara de Comercio entregó como regalo en Gijón, y todo tipo de ideas que una vez en Grisallas son materializadas utilizando el buen gusto como mejor idea para convencer.

 

De esta manera, del vidrio imprescindible como continente para hacer funcionar aquel Vaticano noventero del Húmedo, ahora Mario Rodríguez lo ha convertido en contenido y soporte para conservar la historia en pasado y hacer historia que lo será en el futuro. Y entre medias, coincide un relato en el que promueve la artesanía leonesa, pone en valor un oficio y confirma que hay casos en los que el potencial depende de las decisiones de uno mismo. Aunque, como también piensa en colectivo, sí es cierto que le da vueltas a que la artesanía en vidrio de León podría ser una marca de referencia.

La artesanía en vidrio es identidad de León
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