domingo 24/10/21

Astorga reúne a los novísimos

El Teatro Gullón acoge desde hoy el congreso dedicado al grupo de poetas al que perteneció Leopoldo María Panero Participan más de una treintena de especialistas

La pandemia tumbó los planes de la Asociación de Amigos de la casa Panero para dedicar el año pasado su Congreso Internacional a los ‘Nueve novísimos’. Finalmente, el Teatro Gullón acoge hoy inauguración de unas jornadas que hasta el sábado reunirán en Astorga a una treintena de especialistas en el trabajo poético del grupo conocido como los novísimos, formado por Manuel Vázquez Montalbán, Antonio Martínez Sarrión, José María Álvarez, Félix de Azúa, Pere Gimferrer, Vicente Molina Foix, Guillermo Carnero, Ana María Moix y Leopoldo María Panero.

La Universidad de León, la Diputación, la Asociación Amigos Casa Panero y el Instituto Castellano y Leonés de la Lengua participan en esta reunión congresua, que analizará no solo la histórica colección Nueve novísimos poetas españoles, el libro en el que el crítico catalán José Maria Castellet bautizó a este grupo de poetas variopintos, sino que también examinará su entorno, la figura del antólogo, los autores elegidos, los rechazados, la aparición de nuevos nombres, la crítica, y otras antologías.

En la primera sesión, a las 9.30 horas, participan Emilio Gancedo, coordinador del Instituto Leonés de Cultura; Juan José Alonso Perandones, alcalde de Astorga; Javier Huerta, presidente de la Asociación Amigos Casa Panero; y Juan Matas Caballero, catedrático de literatura española de la Universidad de León).

Fue una ‘generación’ extraña. Ni siquiera tuvieron buenas relaciones entre ellos. Y jamás se fotografiaron todos juntos. Sin embargo, fueron un soplo de aire fresco en una España bajo el yugo de la dictadura que miraba con envidia a la revolucionaria Francia del 68. Pusieron rumbo a la modernidad en un país acomplejado, también en lo literario, al que le quedaba aún una larga década para salir del negro túnel. Y tenían algo más en común: renegaban del realismo social que había sido la seña de identidad de generaciones anteriores. Los novísimos, sin embargo, eran contemplados con admiración por otros contemporáneos, que, de forma arbitraria, aún respondiendo a la misma corriente estética, no fueron llamados a las filas de un grupo en el que Leopoldo María Panero brilló con estrella propia. Algunos apenas habían publicado más que su primer poemario, sujeto al visto bueno de una censura de tijera fácil, para preservar la moral y la ideología del régimen e intransigente con el sexo. Pese a todo, los poemarios que publicaron en aquellos años se convirtieron en una suerte de manifiesto.

Astorga reúne a los novísimos
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