martes 17/5/22
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La gran sequía de 2013 propició el descubrimiento de un gran tesoro en las proximidades del castillo de Riaño. El descenso del nivel del pantano permitió a los investigadores del departamento de Prehistoria de la Universidad de León Ana Neira y Federico Bernaldo de Quirós iniciar una serie de excavaciones en la cueva del Oso, un lugar de difícil acceso al estar normalmente sumergido bajo las aguas.

En la cueva, habitada durante el Paleolítico Medio, los investigadores se toparon con un tesoro de monedas medievales, nada menos que 326, de las cuales 70 eran reales de maravedí, de plata, y en muy buen estado de conservación. Las monedas, depositadas en el Museo de León, pertenecen a acuñaciones de los reyes de Castilla y León Pedro I, Enrique II y Juan I, estos dos últimos de la casa de Trastámara. La importancia de este hallazgo radica tanto en la calidad de las piezas recuperadas como en su número. Las monedas pertenecen a una época turbulenta en la historia de Castilla y León. A mediados del siglo XIV, momento en el que se acuñaron las monedas, se libró una cruenta guerra entre Enrique II y Pedro I. Este último obtuvo su baluarte en León y el adelantado Mayor del Reino fue Suero Pérez de Quiñones. Sin embargo, poco después y según fue avanzando la guerra, éste trasladaría su lealtad a Enrique.

Lo curioso de aquel episodio es que hasta León llegaron las compañías negras —un ejército inglés acaudillado por el príncipe de Gales— y las compañías blancas, francesas, comandadas por Beltrán Du Guefclin. Lo que ocurrió en realidad fue que se trasladó a España la guerra europea entre Francia e Inglaterra.

El botín que emergió del pantano