domingo. 27.11.2022
Tesoros

Botines saca sus archivos secretos

El Museo de Gaudí prepara la remodelación de la planta noble, que mostrará cómo se construyó el edificio y los detalles más singulares de Botines. La sala donde antes se reunían los directivos de la Caja expondrá la historia de Amigos del País y los tesoros del archivo de los Condes de Luna.
El sotabanco, que exhibirá el Archivo de los Condes de Luna. RAMIRO

Botines abrirá su sala más privada. El sotabanco, que durante décadas fue el cuartel general de los directivos de Caja España, acogerá un auténtico tesoro. Se trata del archivo de los Condes de Luna, que jamás se ha mostrado al público. Una colección de documentos excepcionales del siglo XII al XIX, rescatada en 1975 en Francia por el catedrático de Historia Medieval César Álvarez. Mas de mil pergaminos y manuscritos que narran no solo la historia de una de las familias nobles más poderosas del Reino de León, la de los Condes de Luna y los Quiñones, sino buena parte del devenir de esta tierra y de todo el país. El archivo consta de 51 pergaminos, 931 documentos en papel, 30 libros de archivo, 8 libros manuscritos y tres libros raros antiguos.

La directora de Botines, Noemí Martínez Murciego, prevé abrir esta estancia, situada en la última planta, coincidiendo con la Semana Santa, en plena temporada alta, que este año pilló al museo cerrado por culpa la pandemia del Covid-19. El sotabanco acogerá además el archivo de Amigos del País, que fue el origen de las cajas de ahorro y que tampoco se ha mostrado antes.

La planta noble

Expondrá la historia del edificio y una réplica de los dragones que Gaudí camufló en los torreones

Estas Navidades, la planta noble del edificio diseñado por Gaudí reabrirá completamente reformada. Ahora muestra maquetas del edificio, una exposición anterior a la conversión de Botines en Museo de Gaudí.

Dragones en el vestíbulo

El plan museológico prevé narrar todo el proceso de construcción del inmueble, con los planos originales del edificio, descubiertos en los años 50 en el interior de la estatua de San Jorge de la fachada —tampoco expuestos hasta ahora—. Al desmontar la escultura, que se encontraba muy deteriorada, se encontró un tubo de plomo que contenía los planos de Botines firmados por Gaudí, así como varios ejemplares del diario leonés El Campeón (de enero y febrero de 1892), con noticias sobre el solar en el que se erige el edificio y la lista de trabajadores que participan en la construcción del inmueble. La nueva exposición de la planta principal dedicará espacio a la historia de las familias propietarias y a lo que significó Botines en su época. Habrá una reproducción de decenas de dragones de madera que Gaudí camufló bajo los cuatro torreones del inmueble, descubiertos por Martínez Murciego hace solo unas semanas por casualidad. Además habrá una parte didáctica, pensada para los niños.

Con la remodelación de la primera y la última planta, el museo quedará completado. La directora quiere recuperar además las exposiciones temporales y que Botines vuelva a ser un centro imprescindible en la agenda cultural de la ciudad. Ya hay programadas varias. El 31 de octubre, el sótano del inmueble, que aloja también el restaurante El Modernista, exhibirá cartillas de 1900 al año 2000, carteles desde 1924 y calendarios, todos alusivos al Día del Ahorro, que se celebraba en esa fecha y cuyo objetivo era estimular los depósitos entre las clases menos acaudaladas. Este espacio también acogerá los ‘mutantes’ del artista palentino Abbé Nozal, una serie inspirada en la novela Deina Dofía, escrita por él mismo a raíz de la desaparición de una gigantesca escultura de Richard Serra del Museo Reina Sofía. Asimismo, habrá una exposición del colectivo Vírgenes Paganas, que integran el músico y artista plástico Carlos Luzón, el diseñador de vestuario escénico Fran de Gonari, los fotógrafos Carmen Coque, José María Marbán y Marc GreenBasse, los artistas Alexandra y José Antonio Santocildes y Rene Remedios, los escultores Jonás Pérez y Amancio González, y los diseñadores gráficos Nino Cabero y Un Mundo Feliz.

El pasado ejercicio el Museo de Botines cerró con más de 130.000 visitantes. Esa cifra este año es impensable, ya que estuvo ‘clausurado’ durante tres meses. Sin embargo, la dirección es optimista, tras los resultados de julio y agosto, en los que el turismo nacional, sobre todo de las provincias limítrofes, ha permitido conseguir un 60% de ocupación. Las nuevas exposiciones temporales y la reforma de las dos salas pretenden atraer, en primer lugar, al público local. Sin embargo, la directora de Botines admite que la Fundación Fundos sigue apoyando a un museo que no ha conseguido autofinanciarse.

Botines saca sus archivos secretos
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