miércoles 8/12/21

El Cabildo propone colocar 23 estatuas de resina en la portada de la Catedral

Las esculturas originales llevan dos años y medio en el claustro a la espera de que la Junta decida su destino.
Detalle del pórtico, vacío de esculturas desde julio del 2009.

El Cabildo quiere colocar 23 esculturas de resina en la portada de la Catedral, desnuda de ornamentos desde que las estatuas se apearon en julio del 2009.

En los dos años y medio que han transcurrido desde entonces, la Junta no ha decidido si las restaura y las devuelve a la fachada principal o si, por el contrario, se dejan ‘a salvo’ en interior de la Catedral y colocan réplicas en su lugar. Las tallas de santos y reyes, que durante este tiempo han permanecido alojadas en el claustro, han sido sometidas a análisis para averiguar su estado de conservación, que, a simple vista, es «crítico». Muchas de ellas sufren mutilaciones e, incluso, una está «decapitada».

Mario González, administrador de la Catedral, asegura que la Junta ni siquiera les ha remitido las conclusiones del estudio climatológico que durante más de un año ha evaluado el impacto de los agentes atmosféricos en la frágil piedra de la Catedral, vital para hacer un diagnóstico de las 23 esculturas. También ignora cuánto cuesta hacer réplicas, pero sí tiene claro que se pueden hacer copias en resina mediante un scanner «y salen exactas», dice.

Catedrales como las de Notre Dame o Siena no lucen en el exterior sus esculturas originales. En el siglo XIX el célebre Viollet-le-Duc no sólo colocó estatuas nuevas en la catedral francesa, sino que puso su propia imagen a alguna escultura decapitada.

Sin embargo, en la catedral de Burgos se colocaron ocho réplicas en la llamada galería de los reyes y apenas una década después aparecieron las primeras grietas. Las efigies estaban realizadas con mortero de sílice, piedra de Hontoria, resina y pigmento y se resquebrajaron. Las originales fueron suplantadas en el año 2000 a instancias de la Dirección General de Patrimonio y con el beneplácito de Icomos, el órgano asesor de la Unesco.

En la Catedral de León, la Virgen Blanca, la única figura que no fue apeada del pórtico en julio del 2009, es una réplica, realizada por el artista leonés Seoane en la década de los cincuenta para sustituir a la original, que se halla desde entonces en el interior del templo gótico.

El estudio, al que no ha tenido acceso el Cabildo, corrobora lo que ya se sabía: el precario estado de conservación de las esculturas, donde son visibles los estragos causados por ocho siglos de exposición al duro clima de León y la contaminación de las últimas décadas.

La restauración a la que fueron sometidas hace veinte años estas 23 tallas no tuvo el efecto esperado y, en algunos casos, los barnices que se aplicaron para preservarlas han resultado «dañinos», porque han empeorado la transpiración de la piedra.

Los informes parecen avalar la tesis de mantener las esculturas en el interior del templo, previsiblemente, en el Museo de la Catedral, ya que en el claustro no dejan de estar al aire libre.

El misterio. En algún momento del pasado —la fecha también es una incógnita— las esculturas del pórtico fueron cambiadas de sitio, según sostiene Ángela Franco, conservadora del Museo Arqueológico Nacional y una de las mayores expertas del mundo en escultura gótica.

Hay algunos indicios: la colocación de Salomón y la reina de Saba «no cuadra»; tampoco «casa» que esculturas del mismo santo estén ahora «seguidas». Del policromado original que decoraba estas piezas apenas queda una pátina casi imperceptible.

El Cabildo propone colocar 23 estatuas de resina en la portada de la Catedral
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