domingo. 27.11.2022
cultura

El campamento romano que los franquistas remodelaron

Las actuales prospecciones en el yacimiento leonés de L.lagüezos, en Villamanín, prueban que era mucho más extenso y antiguo de lo que se creía hasta ahora.
Vista general del enclave de La Carisa. ARCHIVO
Vista general del enclave de La Carisa. ARCHIVO

verónica viñas | león

Los romanos convirtieron el paraje de L.lagüezos (en Villamanín) en un fortín contra los astures un siglo antes de acantonarse en León capital. Se trata de un enclave estratégico en el corazón de la Cordillera Cantábrica, vinculado a la Vía Carisa —que unía la Meseta con Noega (el puerto de Gijón)— y que la arqueóloga leonesa Esperanza Martín está prospectando actualmente.

Con un presupuesto de tan sólo 3.500 euros, aportados por la Junta de Castilla y León, quien por primera vez se involucra en el yacimiento que comparten el Principado y esta provincia, así como el personal que corre por cuenta del Ayuntamiento de Villamanín, la arqueóloga leonesa ya ha conseguido delimitar un campamento que supera las ocho hectáreas, más de los que se pensó inicialmente.

Las tropas franquistas desmontaron buena parte de los restos romanos para construir sus propias trincheras, desde las que reprimir el avance de los republicanos y protegerse de los disparos de mortero.

Un campamento de altura

A 1.700 metros de altitud, los romanos desplegaron toda su maquinaria bélica en la conquista de un territorio especialmente rebelde. La nueva campaña en el yacimiento, donde el presupuesto limita las posibilidades de efectuar excavaciones, a pesar de que es el más rico en materiales, ha sacado a la luz cuantiosos objetos, tanto romanos como de la Guerra Civil.

La aparición de una moneda del siglo 75-90 a.C. demuestra que los romanos llegaron aquí antes de lo que se creía hasta ahora. El campamento que está en territorio leonés es el más antiguo de los tres que ocuparon los legionarios en la zona, hoy compartida por los ayuntamientos de Villamanín, Aller y Lena. Además, hay evidencias de estructuras superpuestas, lo que denota que permanecieron en él más de una campaña, de ahí que lo fortificaran en varias fases entre los años 26 al 22 a.C. Primero se asentaron en la corona del monte y después, debido a la ingente cantidad de hombres y material que desplegaron, fueron expandiéndose hacia las laderas.

Armamento de dos guerras

La prospección de la zona, con tecnología Lidar y detectores de metales, ha permitido localizar gran cantidad de armamento, sobre todo partes lanzas (pilum), regatones (una especie de pincho claveteado que se colocaba en la parte inferior de la lanza), así como otras armas blancas, probablemente espadas (gladius), que han sido depositados ya en el Museo de León. También otras piezas curiosas, como calzado de los legionarios, pero no armaduras ni cascos. Lo que de momento no se ha podido demostrar es si los soldados pertenecían a la Legio VI Victrix, la misma que se acantonó en León antes de la llegada de la VII Gemina.

Igualmente, se ha extraído numeroso material bélico de la contienda civil, sobre todo en el extremo suroriental del yacimiento, como proyectiles fabricados en Palencia, Alemania y Chequia—, latas de conservas y hasta instrumentos musicales, como un acordeón.

L.lagüezos, el primero de los yacimientos romanos que salió a la luz en esta zona, descubierto en 2010, es uno de los campamentos romanos de mayor altitud de toda Europa. Asentarse en un paraje tan abrupto a la fuerza tuvo que suponer una gran movilización, no sólo de tropas, sino de personal de apoyo y abastecimiento.

La ocupación del enclave durante la Guerra Civil desdibujó el acantonamiento desde el que los romanos sofocaron las revueltas astures a las órdenes del legado Publio Carisa, el mismo que arrasó la ciudad astur de Lancia. La Vía Carisa que las legiones construyeron para abrir un paso al mar desde la Meseta, fue convertido en el ‘camino del estraperlo’ 21 siglos después.

El estudio de los asentamientos de la Carisa, donde se hallan también los recintos defensivos de Curriel.los y Carraceo, puede aportar nuevas claves sobre la conquista romana. Pese a las modestas inversiones económicas, hay un extenso equipo de investigación que ha desfilado por el yacimiento, desde geólogos a topógrafos, militares, expertos en polen o numismática.

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