viernes 7/5/21
Por fuera es complicado, por dentro simple

«Lo de la Catedral es un reloj a pilas»

Una asociación se ofrece al mantenimiento del instalado en los 90 y aseguran que no funciona desde 1995
El reloj de la Catedral, en una imagen de esta semana. RAMIRO

Por fuera es complicado, por dentro simple como un reloj a pilas. Las apariencias engañan, según opinan los miembros de la Asociación Nacional de Restauradores y Reparadores de Relojería Gruesa de España (Anreg), que ahondan en la polémica suscitada en torno al reloj de la Catedral y su instalación. Y sin embargo, se mueve, puntual, parecía haber quedado claro esta semana tras la solicitud a la casa Rolex por parte de la Unión del Pueblo Leonés (UPL) para que se hiciera cargo del arreglo.

Dando, con permiso del reloj, un salto temporal a la historia, la novedad es que esta asociación se ofrece para resolver la situación. «Es que desde 1995, hace 26 años ni más ni menos, que no está ahí puesto el reloj que todo el mundo cree que está. Lo de la Catedral es un reloj a pilas. Y la gente no lo sabe, porque hablan de un reloj que no está», afirma Antonio Labrador, leonés berciano residente en Barcelona que afronta la situación con tanta pasión como estupefacción. «Si Rolex se enterara de que vaya usted a saber dónde está su reloj, se iban a quedar...», afirma. Y se intuye que será de piedra, de la Catedral leonesa para más señas.

La solución, según estos expertos en relojería relacionada con monumentos y patrimonio, pasa por proceder al arreglo: Pero por algo de aún más trascendencia: su mantenimiento.

«Nosotros nos ofrecemos a llevar a cabo todas las tareas de mantenimiento a través de Jorge Martínez Montero, relojero de Astorga», afirma.

26 años

Así asegura Anreg que se podría poner fin a una situación que comenzó en 1992, cuando se reinstaló y se inauguró. Algunas averías ya llamaron la atención. Pero, según indica Labrador «desde 1995, ¡hace 26 años! no se puede hablar de ese mismo reloj», dice, puesto que asegura que fue retirado y sustituido por uno diferente. En definitiva, «un reloj a pilas como los que puedes ver por cualquier sitio», insiste Antonio Labrador, quien cree que se trata de una situación solucionable si hay buena voluntad, y, por supuesto, la manera de hacer justicia a la Catedral de León.

Compromiso
«Por el mantenimiento, podemos tenerlo a punto para que sea el símbolo que es», aseguran

«Si ponemos en uso el reloj, nosotros nos hacemos cargo de que no vuelva a ocurrir esto. Solo por el mantenimiento nosotros podemos tenerlo a punto para que sea el símbolo que debe ser. Lo que se supone que se iba a hacer es reparar la esfera, pero nosotros nos referimos al reloj como maquinaria», insiste este leonés en Cataluña que se muestra así dispuesto a contribuir a la puesta en valor de los bienes de su tierra. «Yo llevo muchos años fuera, pero voy a León. Y viendo como se estaba tratando esta historia pensé que era el momento de explicaros a los de allí cuál es la realidad», casi informa así Antonio Labrador.

«Lo de la Catedral es un reloj a pilas»
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