viernes. 01.07.2022
Arte

La Catedral salva cuatro obras maestras ‘abandonadas’

Restauran dos tablas medievales excepcionales halladas en un ‘trastero’ de Carrizo

El Ministero de Cultura rehabilita además un sagrario y una Magdalena renacentistas

                      Sagrario de la capilla de Villapérez que fue a parar a Pedrosa del Rey y ha restaurado el IPCE. RAMIRO
Sagrario de la capilla de Villapérez que fue a parar a Pedrosa del Rey y ha restaurado el IPCE. RAMIRO

Dos obras maestras «excepcionales». Así califica Máximo Gómez Rascón, director del Museo Catedralicio y Diocesano, las dos tablas medievales que estaban olvidadas en el ‘trastero’ de la iglesia de Carrizo de la Ribera. Fueron rescatadas de allí hace años, pero su mal estado de conservación impedía apreciar la grandiosidad de las pinturas. «Son extraordinarias». Hasta tal punto, que «en cualquier museo merecerían una sala única». Representan a la Anunciación y un Nacimiento, ambas del siglo XV, de un autor anónimo de la llamada Escuela de Siena —que prestaba menos atención a las proporciones, distorsiones del tiempo y el lugar y, a menudo, con una coloración de ensueño—.

                      Las dos tablas del siglo XV de autor anónimo de la Escuela de Siena encontradas en Carrizo y que acaban de ser restauradas. RAMIRO

Sagrario de la capilla de Villapérez que fue a parar a Pedrosa del Rey y ha restaurado el IPCE. RAMIRO

Gómez Rascón considera que pudieron pertenecer a un antiguo retablo, posiblemente del monasterio de Carrizo. Pero es solo una hipótesis. Lo que está claro es que no son de la parroquia de San Andrés donde aparecieron, tres siglos más moderna que las pinturas. Ambas obras han merecido una intensa rehabilitación en los talleres de la Catedral, a cargo de la restauradora Raquel López Santos. Aparte de la maestría del autor, las tablas son excepcionales por la temática. Inspiradas en los evangelios apócrifos, en el Nacimiento aparece junto a la Virgen la otra madre ‘primigenia’, Eva, convertida en esta escena en comadrona. Dos pinturas con una iconografía que, como era habitual en la Edad Media, mezclaban escenas religiosas sin seguir un orden cronológico. Según Gómez Rascón, «recogen un momento de la pintura del que no tenemos nada más en León».

Mecenas anónimo

Un particular ha pagado o la restauración de una talla de San José originaria de La Virgen del Camino

El obispo de León, Luis Ángel de las Heras, que asistió a la presentación de las obras recién restauradas, anunció que buscarán un lugar destacado donde exponerlas estas Navidades y que las utilizarán como tarjeta para felicitar las Pascuas el próximo año.

La restauradora explicó que había limpiado en profundidad la policromía, el soporte y la pintura —donde muchos detalles habían desaparecido—. «El pintor era meticuloso y hemos tenido que trabajar con cuidado», confesó.

Un almacén con mucho arte

Las dos tablas han salido de las ‘tinieblas’ financiadas por el Cabildo, que, con 7.000 euros en total, ha recuperado además cinco valiosas obras prácticamente desconocidas, guardadas hasta ahora en el depósito-almacén del Museo de la Catedral. Se trata de dos tallas del siglo XVIII de San Alvito y San Nicolás; un Ecce Homo del siglo XVII atribuido a Gregorio Fernández; el óleo El milagro de san Andrés, procedente del Palacio Episcopal; y la pintura Apostolado, que perteneció a un retablo barroco de la iglesia de Villasabariego.

También el Taller de Restauración de Bienes Muebles de la Catedral ha limpiado y restaurado una imagen de San José, del siglo XVIII, obra del taller de los Sierra (Medina de Rioseco), que en su día estuvo en el santuario de La Virgen del Camino. La rehabilitación ha sido sufragada por un particular anónimo.

El IPCE al rescate

El taller del Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE) ha entregado otras dos joyas restauradas: la María Magdalena de Gaspar Becerra y un sagrario del XVI con cinco tablas atribuidas a los mismos artistas del célebre retablo de Valencia de Don Juan.

El sagrario llegó en los años sesenta a la Catedral en un estado lamentable. Originario de la desaparecida capilla de los Villapérez de León, de ahí se trasladó a la iglesia de Cuénabres y en los años 40 acabó en la ermita de Pedrosa del Rey. Con la construcción del pantano de Riaño y la anegación de este último pueblo, el sagrario se traslado definitivamente al Museo de la Catedral de León.

                      Magdalena de Gaspar de Becerra restaurada por el IPCE. RAMIRO

Magdalena de Gaspar de Becerra restaurada por el IPCE. RAMIRO

Gómez Rascón asegura que es una «obra modélica» del Renacimiento. Tiene talladas obras de la Pasión, a excepción de la Cena, que es el propio sagrario.

«No nos habíamos atrevido a tocarlo, hasta que el catedrático y académico leonés Javier Rivera, subdirector del IPCE, nos ofreció arreglarlo», confesó Gómez Rascón.

La talla de María Magdalena, procedente de la parroquia de Vega de Infanzones, también se encontraba muy deteriorada. A esta talla del siglo XVI le faltaban los dos dedos índices y sufría numerosas patologías, como alteraciones por ataque de xilófagos, grietas en el soporte, zonas con la capa pictórica desprendida y toda la superficie estaba cubierta por una gruesa capa de barniz muy oscurecida. Gómez Rascón opina que más que una Magdalena la escultura, desde el punto de vista iconográfico, parece una Sibila.

Restauración pendiente

El IPCE tiene en ‘lista de espera’ el trascoro de la Catedral, obra de a Juan de Juni y Esteban Jordá. De momento, no hay fecha para iniciar la rehabilitación de una de las construcciones más fastuosas de la seo leonesa. Los trabajos los financiará íntegramente el instituto dependiente del Ministerio de Cultura, que empezó hace dos años a escanear este auténtico arco de triunfo. Una intervención a la que destinará 60.000 euros, para recuperar el esplendor que ha perdido esta joya bajo una gruesa capa de polvo acumulada durante siglos.

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