domingo. 27.11.2022
Una imitadora

La catedral de Washington ‘fusiló’ a León

El templo neogótico se inspiró en las vidrieras leonesas y envió un donativo para la reconstrucción de la cubierta de la Pulchra cuando ardió en 1966
Fachada principal de la Catedral de León. JESÚS F. SALVADORES

La Catedral de León tiene una imitadora a 5.800 kilómetros de distancia —océano de por medio—. Se trata de la Catedral Nacional de Washington, cuya construcción acabó hace solo tres décadas. Es el tercer edificio ‘favorito’ de América, según el ranking elaborado por el Instituto Americano de Arquitectos —detrás del Empire State y de la Casa Blanca—.

La catedral de la capital de Estados Unidos quiso copiar las mejores vidrieras del mundo y se fijó en las de León. La construcción del templo comenzó en 1907, pero dos siglos antes el urbanista de origen francés Pierre L’Enfant había lanzado el reto: si Washington quería ser considerada una gran ciudad tenía que erigir una catedral. La idea no cayó en saco roto. En 1800 comenzó la recaudación de fondos. El obispo Henry Y. Satterlee compró 23 hectáreas en el Monte Alban, sobre Georgetown, con vistas imponentes a la ciudad.

Similitudes

Además de las vidrieras, la catedral de Washington tiene ‘aire leonés’ en pináculos y gárgolas

El obispo invitó al arquitecto británico Frederick Bodley a realizar el proyecto y eligió a Henry Vaughan como arquitecto asociado, porque había trabajado con el primero antes de emigrar a Estados Unidos. Su diseño copió el mejor gótico inglés. Bodley falleció el primer año de construcción del edificio. Durante la siguiente década Vaughan se centró en las capillas. Le sucedió Hubert Frohman, que durante los 50 años que dirigió las obras cambió sustancialmente el proyecto original.

El resultado es una mezcla entre la catedral de Wells de Inglaterra, Canterbury y Notre Dame.

La Catedral Nacional de Washington, la sexta más grande del mundo, necesitaba unas vidrieras acordes a este gran monumento. En 1941 le encargan la misión a Rowan LeCompte, que elige como discurso el Antiguo Testamento, así como episodios de la vida de los santos a cuya advocación está dedicado el templo: san Pedro y san Pablo.

El rosetón norte representa el Juicio Final, tema muy presente en el templo leonés. La obra maestra, sin embargo, es el rosetón oeste —igual que en León, donde acaba de ser restaurado—. Simula un caleidoscopio hecho con 11.000 piezas de vidrio y mide ocho metros de diámetro, idéntica medida a los de la Pulchra.

LeCompte tenía 16 años cuando presentó un diseño para un ventanal de una capilla de la catedral norteamericana. El diseño no solo fue aprobado en el acto, sino que desde ese día dedicó su vida a las vidrieras. Diseño más de 40 de sus ventanas, incluido el rosetón oeste, al que la prensa norteamericana declaró «una de las obras maestras de la cristiandad».

León y la Luna

Los maestros vidrieros norteamericanos viajaron a León para aprender sobre la luz y los colores, según el cantero mayor de la catedral de Washington, Joe Alonso, hijo de españoles. En pináculos, gárgolas y otros elementos de la catedral neogótica se nota también el ‘aire leonés’. La catedral en la que se oficiaron los funerales de los presidentes Eisenhower, Ronald Reagan y Gerald Ford tiene un vitral que es excepcional: la ventana lunar. Una vidriera que además de cristales de colores posee un fragmento de la Luna. Su pieza principal es una pequeña roca lunar entregada en persona por miembros de la misión Apolo XI en 1969.

La Catedral de León cuenta con 134 ventanales y tres grandes rosetones, mientras que la de Washington tiene más de 200 vidrieras de un parecido más que razonable con las del templo leonés. La catedral metodista de San Pedro y San Pablo envió un donativo a la de León cuando un incendió devoró su cubierta en 1966, explicando los lazos que unían a ambos templos.


Exterior de la catedral de Washington. CAROL H. HIGHSMITH

La catedral de Washington ‘fusiló’ a León
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