lunes. 28.11.2022
Los templos del grano

Las catedrales del campo leonés buscan un futuro

Entre 1954 y 1973 el régimen franquista sembró el campo leonés de silos. En los últimos años el Ministerio de Agricultura ha intentado librarse de ellos. Las catedrales del campo tendrán que reinventarse para sobrevivir. En otras provincias se han transformado en hoteles y museos.
catedrales
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Reinaron en la posguerra. Fueron el granero de un país que pasó años de hambruna. Bajo el lema «Ni un español sin pan», que denotaba las aspiraciones y las carencias de la España franquista, el gobierno del dictador se decantó por una política reguladora e intervencionista que garantizara el abastecimiento. Así surgieron monumentales edificios que conformaron un paisaje singular a mediados del pasado siglo, en medio de mares de cereal. Una red de almacenamiento público que sembró el campo con 663 silos y 275 graneros. En León se construyeron trece entre 1954 y 1973. Como escribe el arquitecto Antonio García Díaz en La red nacional de silos y graneros de España: «Su rigurosa silueta es capaz en ocasiones de eclipsar la torre de la iglesia, hito paisajístico rural por excelencia hasta la irrupción de estas catedrales del grano».

La web silosygraneros.es, un grupo de investigación privado que promueve desde 2004 la recuperación de la histórica Red Nacional de Silos y Graneros de España, persigue la reconversión de estos equipamientos públicos, aprovechando su indudable valor patrimonial. En esta web se puede consultar el mapa de todos los silos españoles, con datos sobre su año de construcción, capacidad o tipología. Y es que se hicieron ‘en serie’, bajo los principios de utilidad, sencillez y economía.

Construidos en serie

En 1944 el Ministerio de Agricultura convocó un concurso sobre proyectos de silos. Los primeros ingenieros encargados de diseñar y construir los colosales graneros fueron José María de Soroa y Plana, Leandro de Haro y Moreno y José Real Crespo, junto con un solo arquitecto, Ignacio Fiter, asesor estético. Hubo una veintena de modelos, incluidos cuatro castillos que se reacondicionaron como almacenes de grano.

Ahora, estas catedrales rurales, que forman parte del patrimonio industrial, están vacías, abandonadas y su futuro es incierto. Solo algunos pocos privilegiados han tenido una segunda oportunidad, transformados en alojamientos hoteleros, como museos, edificios de oficinas o infraestructuras culturales. Pero un gran porcentaje acabarán en la ruina si no tienen un nuevo uso. Dos de los tres silos leoneses propiedad del Ministerio de Agricultura, el de Sahagún y el de Santas Martas, no han encontrado comprador, pese a los reiterados intentos del Fondo Español de Garantía Agraria (Fega) por desprenderse de este patrimonio que ha pasado a ser un ‘lastre’. El de Santa María del Páramo fue cedido por la Junta a la Cooperativa del Campo Leonés, pero hace años que no tiene ninguna utilidad. El de Valencia de Don Juan, usado por el Ayuntamiento como almacén de maquinaria y material municipal, ha pasado a manos de la cooperativa agraria palentina Agropal, que lo compró por 188.500 euros en la enésima subasta del Fega.

Plató de cine

El castillo de Árevalo, antiguo silo, acogió el rodaje de la serie de televisión ‘Isabel'

También el Fega quería colocar en abril el de Sahagún, con un precio de salida de 186.345 euros, un 50% menos que en 2018, cuando hizo el primer intento de desprenderse de esta edificación de forma poligonal y una superficie de 2.954 metros cuadrados. El precio cayó hasta los 114.439 euros en la cuarta licitación, que quedó desierta. El Ayuntamiento pidió la cesión del silo para usos culturales a cambio de asumir su conservación.

Silos de cine

En todo el territorio nacional hay ejemplos de silos que han encontrado una ‘nueva vida’, como el castillo de Arévalo, donde se rodó la famosa serie de televisión Isabel y actualmente convertido en Centro de Interpretación del Cereal; o el silo de Estella (Navarra), que hoy es el hotel de cuatro estrellas Tximista; así como el de Belorado (Burgos), que alberga el Museo Internacional de Radiotransmisión Inocencio Bocanegra. El manchego de Corral de Calatrava ha sido ‘repintado’ gracias a un proyecto que encabeza el artista cántabro Okuda San Miguel y su equipo Ink and Movement.

La web silosygraneros.es apunta usos tan dispares para los silos como nuevas estructuras empresariales y administrativas, tanto públicas como privadas; nuevos usos relacionados con el sector servicios, tales como los vinculados a la hostelería, desde su inclusión en la red de Paradores hasta como pequeños establecimientos de turismo rural o albergues vinculados a rutas como el Camino de Santiago.

Las catedrales del campo leonés buscan un futuro
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