domingo. 04.12.2022
Literatura

A la caza de los culpables

La escritora Beatriz Berrocal presenta ‘La culpa’, una novela en la que indaga en la crisis de 2007 desde lo social y los sentimientos, y el punto de vista de la mujer
Beatriz Berrocal acerca en ‘La culpa’ una historia sobre política y la igualdad de la mujer. DL

La hora de la igualdad es siempre, aunque se sea mujer, se tengan 50 años, una vida detrás, se necesite ruptura o se piense que tal vez ya sea demasiado tarde para reinventarse. Por ahí van los tiros de parte de La culpa, el nuevo libro de Beatriz Berrocal, autora natural de Benavente, pero leonesa de adopción y enfermera de profesión.

La novela teje una serie de relaciones personales, sociales y políticas en torno a los grandes temas de la existencia y en el contexto colectivo de la crisis de 2007.

Pero también hay en La culpa un retrato sociológico de una España que aunque tal vez haya cambiado en estos vertiginosos años tiene suficientes parecidos como para recordar al país actual. La caza como ingrediente poco recurrido en la literatura actual cobra su importancia, como actividad en la que se dan tramas que a Berrocal le han servido para su conjunto.

Varias tramas

Las aspiraciones de una mujer en un contexto sociopolítico de crisis dibujan el argumento

«Nunca pensé que este libro en el que hay gran parte de retrato de la crisis de entonces, aunque yo empiezo el relato en 2011, iba a coincidir con una nueva crisis, que aunque sea principalmente de carácter sanitario al final por su propia naturaleza se termina pareciendo en muchos acontecimientos», explica la escritora a la hora de contextualizar La culpa.

Aún así, el objetivo de la novelista era contar las historias en las que a veces nos vemos reflejados, porque nos han pasado, las hemos visto», explica. En el caso de la caza, eso sí, tuvo que documentarse, puesto que «no es que fuera algo que interesara. Incluso, a priori, puedo decir que mi sensación era la de estar en contra», añade. Pero en el mismo ejercicio de conocer un mundo sobre el que tenía ideas prefijadas encontró también claves para entender el sentido.

Y es que La culpa tiene mucho de eso: entender al otro, y atender a sus explicaciones y justificaciones. Y de ahí surge un recurso narrativo en el que encontró una salida favorable para su gran objetivo: «A partir de tener una buena historia, hacer que la lectura sea entretenida para quien se acerque el libro», narra Berrocal.

Leonesa de adopción

La autora, profesional de la enfermería, es natural de Benavente aunque reside en León

En este sentido, logra ese objetivo a través del propio lector y los personajes: «No es una novela en la que haya una primera persona o narrador, sino que en cada capítulo lo que ocurre se cuenta a través de la voz de un personaje diferente. De esta manera, el lector va conociendo toda la historia. Y va viendo, según lo que cuenta cada personaje que ellos mismos no saben la historia completa sino una parte. Esto me servía para que el lector tuviera esa sensación de conocer la historia completa y también poner sobre la mesa que las cosas que ocurren muchas veces solo las percibimos desde un punto de vista, el que nos cuentan, el nuestro...», explica.

Pero hay un personaje que cobra más valor y que hace que surja lo que se debate más allá de las páginas de los libros. Y ahí, Beatriz Berrocal ofrece un discurso sólido en torno a la mujer, el feminismo y la actualidad: «Quería incluir un tema que forma parte de la realidad. Y que es el de la mujer», avanza para desarrollar ese contexto de las decisiones y la culpa. Aunque antes hace un buen inciso: «Sobre la culpa es curioso lo que pasa, porque la hay quien la asume. Otros, que se adjudican la que no tienen. Y algunos, que teniéndola, no quieren saber nada de ella y se la pasan siempre a los demás», enumera en una diana perfecta. Pero el asunto de la mujer le lleva a la reflexión troncal en la novela: «Uno de los personajes, mujer, se plantea si aspirar a la igualdad es posible en determinadas condiciones. Incluso, si no es tarde para ello. Y yo creo, que en el camino de la escritura de la novela, llegué a la conclusión que para alcanzar esa libertad y esa igualdad no hay que pensar en buscar un momento concreto. Es un objetivo legítimo siempre», dice.

Y es entonces cuando se entiende que la panorámica de La culpa ofrece la visión de las ambiciones legítimas o no y cómo las cirunstancias a veces imponen una realidad que no siempre encaja ni con los deseos ni con los merecimientos.

«Una mujer, por ejemplo, si es madre, tendrá siempre con los hijos una relación especial. Si les va bien, como se suele decir, la explicación será que qué bien salieron estos hijos. Si no es así, la madre se pregunta: ¿Qué habré hecho mal?», remata Beatriz Berrocal para abundar aún más en los misterios de las relaciones personales. Y ella, lo junta todo para hilar una historia que es actual como la vida misma. Y a partir de ahí, lo que siempre tiene claro es que escribe porque acercando los problemas de los demás, piensa que el lector puede interpretar los suyos.

A la caza de los culpables
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