domingo. 05.02.2023

Cien años no es nada

Elías Querejeta retrata a ancianos sanos y vitalistas en un documental de Canal Plus que rompe tópicos de la tercera edad
Sólo el tres por ciento de los ancianos españoles viven en residencias y la mayoría lo hacen de forma independiente o con sus parejas. Son personas vitalistas y con inquietudes, aunque tengan sus momentos débiles y de soledad. Estos son los principales elementos constatados en el documental 100 años no es nada, producido por Elías Querejeta y dirigido por el cineasta José F. Echeverría para la serie El ojo de la cámara, que estrena este jueves Canal Plus. Las estadísticas apuntan que ocho de cada diez mayores españoles son personas sanas y activas, en muchos casos independientes y ocupados. La estampa del anciano sentado con su bastón y curtiendo sus arrugas al sol es una visión de otra época. Ahora hacen ejercicio en la playa de Benidorm, un paraíso de la tercera edad donde los mayores conviven, se divierten, cantan, bailan, viajan o leen. Son algunas de las realidades que se reflejan en el documental de Querejeta, donde sólo aparece un hombre en una residencia, amargado y solo, que no parece relacionarse bien ni con sus hijos ni con sus compañeros de residencia. Frente a esa realidad se muestra la vida de Berna, sueca de 93 años que reside en Tenerife y participa en campeonatos de natación para mayores. La cámara le acompaña a uno de ellos, que se celebra en Estocolmo. Viaja sola, sus hijas ya superan los 70 años y antes que comprobar que ellas prefieren vivir sin su madre al lado se ha acostumbrado a disfrutar de la vida sola, con la compañía que va encontrando en su camino. «Las lágrimas saben saladas, yo a veces lloro, cuando me levanto y me duelen las piernas, pero sigo viviendo», dice en la película documental. La revolución gris Un noruego que vive en la costa de Levante, una viuda donostiarra que reside en Benidorm, una matrimonio muy activo en el que ella ejerce de guía en museos para grupos de niños son algunas de las realidades que refleja este trabajo de Querejeta, que también detiene su mirada en el mundo rural, con viejos en el monte o disfrutando de juegos de bolos. «Lo importante es no pararte, luchar», comentan los ancianos en la película. «Hay que disfrutar de las pequeñas cosas estando sano; los jóvenes lo tendrán después peor porque lo tienen todo y no recurren a la fantasía», dicen otros.

Cien años no es nada
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