jueves. 02.02.2023
Un estudio genético demuestra el origen de la lengua y de la civilización europea

Científicos prueban con ADN que el castellano nació en León

En códices anteriores a las «Glosas Emilianenses» hay vocablos castellanos
Un artículo publicado en el último número de la revista Investigación y Ciencia, edición española de Scientific American, coincide con las tesis del filólogo vallisoletano Jorge María Ribero Meses sobre el origen de la lengua castellana y de la civilización europea. El trabajo, basado en el estudio genético del ADN mitocondrial de 10.000 europeos y firmado por los científicos alemanes Elisabeth Hamel y Theo Vennemann y el británico Peter Forster, llega a la conclusión de que Europa nació a orillas del Cantábrico, tesis defendida por Ribero-Meneses desde 1984 y reflejada en sus libros, como Tarteus versus Ebro: Europa nació en el alto Ebro, dijo el investigador español. Ribero-Meneses, que en octubre impugnó ante la Unesco el itinerario del Camino de la Lengua Castellana por considerar que no se ajusta a la realidad, elaboró un nuevo trazado de esta ruta, que parte de Santoña (Cantabria) y concluye en Toledo y al que añaden siete ramales que salen de otros tantos puntos clave del nacimiento del idioma, entre ellos León. El filólogo vallisoletano, que trabaja desde hace 18 años en estudios sobre los orígenes de la humanidad y del lenguaje, subrayó que esas investigaciones sobre el origen de la civilización europea están íntimamente relacionadas con el mapa del castellano que plantea, cuyo objetivo es presentar un trazado «fiel a los orígenes de nuestra lengua». Para Ribero-Meneses, en el lugar de asentamiento del que hace miles de años partieron las migraciones que poblaron Europa (coincidente con el actual País Vasco, Cantabria, Asturias, Navarra y todas las comarcas septentrionales de Castilla y León) se generaron centenares de documentos en los siglos VIII, IX, X y XI «plagados de palabras castellanas» y, por lo tanto, anteriores a las Glosas Emilianenses, «arbitrariamente consagrado como primera seña de identidad del castellano». «La civilización se desplazó de oeste a Este y no a la inversa, como hasta hoy se ha dicho», dijo Ribero Meneses, para quien «esto, que parece una minucia, cambia radicalmente todo cuanto se cree saber respecto a la historia del ser humano». En cuanto a la conexión de estas teorías sobre le origen de la civilización con el surgimiento del castellano, Ribero Meneses manifestó que «el quid de la cuestión es que se ha pensado que cuando se escribieron las Glosas Emilianenses es porque estaban naciendo las lenguas romances, lo que es un disparate morrocotudo porque hacía muchos siglos que la gente hablaba en romance y que los monjes escribían, que no hablaban, en latín».

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