jueves 09.07.2020
FRANCISCO LORENZO. FRAILE DE MANTEROLA DIRECTOR DEL CENTRO NACIONAL DE DIFUSIÓN MUSICAL (cndm)

«Conquistar al público de León es muy difícil»

Francisco Lorenzo Fraile de Manterola lleva apenas unas semanas al frente del Centro Nacional de Difusión Musical (CNDM), tras la renuncia de Antonio Moral. Hasta ahora ejercía de subdirector de la mayor plataforma de conciertos públicos —más de 300 al año—. No sabe por qué el ciclo de Músicas Históricas de León, que abre mañana Jordi Savall, no ha agotado las entradas. Se ha propuesto conquistar a más espectadores.
«Conquistar al público de León es muy difícil»

—¿Cómo definiría el ciclo de Músicas Históricas que empieza mañana?

—Es un ciclo que creó el Inaem hace 16 años que trata de poner en valor las músicas históricas nacionales y extranjeras y una forma de mostrar todos los estilos barrocos y de música antigua que se hicieron en aquella época. Es una de las columnas vertebrales del Centro Nacional de Difusión Musical.

—¿Cómo es posible que conciertos como el de Jordi Savall, que es una figura mundial, no hayan agotado las entradas?

—También me gustaría a mí saberlo. Cuando ha ido Savall otras veces a León siempre ha habido mucha demanda. Y los años que no ha ido, el público ha preguntado cuándo volvía. Es curioso que hoy toca en Madrid y las entradas están agotadas desde octubre. La de León es una situación particular.

—¿Particular porque en León se aprecian menos estos ciclos?

—No. Todos estos años se ha ido educando a un púbico que es conocedor y al que le gusta este tipo de repertorio. No quiero entrar en la vida musical de León, pero cuantos más conciertos y de más calidad haya en la ciudad se va educando a más público. León hace años tuvo unos ciclos en el Auditorio extraordinarios, que luego desaparecieron.

—Fue coordinador general de la Sinfónica de Castilla y León y estuvo en la Fundación Siglo así que conoce bien al público de León...

—En mis años en la Oscyl hacíamos un ciclo en León. Es verdad que era difícil conquistar al público de León y mira que había conciertos atractivos, con directores de primer nivel. No sé si con la pérdida de aquellos ciclos... Muchas veces, el público perdido es muy difícil ganarlo de nuevo. Con la Oscyl, con Vasily Petrenko, que es el director de la Orquesta de Liverpool y de la Filarmónica de Oslo, en León había más personas en el escenario que en el público.

—El Teatro Emperador iba a ser inicialmente la sede de las Músicas Históricas, ¿cree que algún día saldrá adelante el proyecto o no tiene sentido?

—Es un tema que lleva directamente el Inaem. El CNDM gestiona el ciclo que organizamos en el Auditorio. No estoy capacitado para responder a esta pregunta.

—El CNDM ha pasado de 40 a 300 conciertos al año, casi uno al día. ¿Cómo se aborda tanta programación?

—Con mucho trabajo. Este trabajo te tiene que gustar y lo tienes que llevar en la sangre. Antonio Moral fue el fundador y ha gestionado ciclos y temporadas de ópera durante muchos años. Yo también llevo 20 años en el Palau, en la Fundación Siglo, en la Oscyl y desde hace seis años y medio en el CNDM. Quiero decir que, al final, es un modo de vida. Evidentemente, hay un equipo maravilloso, que se cree el trabajo y que saca adelante día a día estas 300 actividades. Como curiosidad, la mayoría del equipo somos solteros.

—¿Va a todos los conciertos?

—Voy a todos los que puedo. Hay días que tenemos cinco conciertos. Yo puedo estar en uno; mi adjunto, en otro; el jefe de producción, en otro... En la mayor parte de los conciertos siempre estamos alguno. Es que es un modo de vida.

—¿No han pensado en intercambiar ciclos y traer a León, por ejemplo, el de jazz o el de lied?

—El ciclo de jazz lo hacemos solo en Madrid, porque no se hacía habitualmente en el Auditorio Nacional. El de Lied es muy particular, porque la canción alemana de concierto no es para todos los públicos. Que una ciudad latina como Madrid tenga un ciclo de lied que lleve 25 años y que muchas ciudades alemanas no lo tengan... es realmente asombroso. El ciclo de León está ligado a su título, a las músicas históricas, a rescatar todo ese repertorio perdido y el gran repertorio barroco.

—Supongo que estarán trabajando ya en la programación de 2020, ¿alguna sorpresa?

—La anunciaremos en mayo.

—¿Van a seguir colaborando con el Festival de Órgano de León?

—Este último año no llegamos a un acuerdo; así que, en principio, no. Estamos muy satisfechos con toda la colaboración de estos años de atrás, pero lo que vamos a hacer es potenciar el ciclo del Auditorio. De hecho, la temporada pasada hicimos seis conciertos, y en la actual serán nueve. Daremos más valor al ciclo del Auditorio.

—¿Qué le diría al potencial público leonés sobre el programa de este año?

—Es un programa muy interesante. Empezamos con una gran figura de la música, que es Jordi Savall, uno de los popes de la música barroca, con un programa muy bonito sobre la viola celta, como música de Tobías Hume. En febrero haremos un programa con música medieval sobre el Camino que liga Sevilla con Compostela, pasando por León. En febrero La Bellemont celebrará el 350 aniversario de Couperin. Rescatamos una obra de Hernández Illana, que fue maestro de capilla en Astorga. En marzo presentamos el concierto de López Banzo con participación de los cantantes del séptimo curso de interpretación vocal barroca. También hay una gala estupenda con música de José de Nebra, que este año es uno de los compositores que estamos poniendo en valor. Tenemos un concierto de la Capella Neapolitana, con Antonio Florio, que es uno de los músicos más importantes en este tipo de música. Luego, Alejandro Villar, que es leonés, con su grupo Eloqventia hará un programa de música medieval. Y cerramos el ciclo con la Real Cámara y la recuperación de la música de José de Castro, conocido como el Corelli español. Creo que es un repaso muy interesante, con música bellísima, con grandes figuras nacionales e internacionales. Estoy seguro de que el público de León va a saber aprovechar la ocasión para acudir a los conciertos.

—Una de las peculiaridades del ciclo es la recuperación de obras ‘perdidas’, ¿qué pasa luego con esa música?

—Hay tanta música en los archivos que hay que desempolvarla y luego saber cuál es la buena y la menos buena. Esa labor la hacemos con musicólogos y expertos. Es una de nuestras funciones. Si la música rescatada es buena, luego puede permanecer en el tiempo.

—¿Cuántas obras han rescatado?

—En la pasada temporada recuperamos 35 partituras ignoradas de compositores españoles de los siglos XV al XVIII.

—¿Se valora suficientemente el curso vocal que dirige López Banzo?

—Van saliendo voces muy importantes. Creo que en el mundo lírico sí está valorado. Además, organizamos un curso de extensión universitaria, con la Universidad de León, con charlas de músicos que explican el concierto que van a ofrecer ese día. Este año tenemos 50 inscritos, lo cual está muy bien.

—En la programación predominan los grupos españoles, ¿es la política de la casa?

—Es que cada vez hay mejores grupos españoles. La música barroca se ha puesto de moda. Antes se iba más al repertorio romántico, pero hoy en día los músicos de calidad han entendido que la música barroca realmente es muy importante. Cada vez hay más y mejores grupos. Siempre tienes que traer a grupos internacionales, pero nosotros potenciamos a los grupos españoles y vertebramos la música en España.

—¿El CNDM se ha convertido en la mayor plataforma de conciertos públicos de España?

—Sí ,es cierto. Realmente es el centro del Inaem que más actividades organiza fuera de Madrid. Organizamos ciclos, ayudamos a otros a que permanezcan, coproducimos...

—¿Cuántos espectadores han acudido a los más de 300 conciertos de la última temporada?

—Más de 200.000 personas. Realmente la ocupación ha sido muy alta. Estamos muy satisfechos.

—¿Cuál va a ser su seña de identidad como director del CNDM?

—Las líneas maestras ya están creadas. Nos gustaría tener más público, recuperar músicas históricas y seguir apoyando a grupos nacionales. Nos ocuparemos de los repertorios olvidados y del gran repertorio barroco.

«Conquistar al público de León es muy difícil»