jueves 26/11/20

Cuando Sorolla se hizo leonés

A Joaquín Sorolla y Bastida, el pintor de las playas y la luz mediterránea, también le sedujo León, ciudad que visitó por primera vez en 1902. Luego, los viajes serían continuos y se sucederían hasta 1913, siempre en busca de la llamativa indumentaria campesina de las comarcas leonesas. Sorolla, que durante años hizo bocetos ‘del natural’ en las céntricas calles de la ciudad, se dejó cautivar por la Catedral, que pintó en más de un lienzo. Su obra más conocida fue Aldeanos leoneses, expuesta en Londres en 1908 y comprada por el multimillonario Archer Huntington. Sería una obra clave en la carrera de Sorolla, quien, a partir de entonces contaría con la protección del citado mecenas norteamericano.

Huntington encargó a Sorolla sus Visiones de España, que hoy son una de las obras más emblemáticas de la Hispanic Society de Nueva York. El artista valenciano también retrató a conocidos personajes leoneses: en 1914, al industrial Tomás Rodríguez; en 1917, a Gumersindo de Azcárate; y en 1918, al empresario Gabriel Gancedo.

Cuando Sorolla se hizo leonés
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