miércoles. 07.12.2022
UNA FÁBRICA DE IDEAS

Cultura y talento en la ribera del Porma

La Fundación Cerezales hace un balance "muy bueno" de sus once años de proyecto cultural, pero asegura que "queda todavía mucho trabajo por hacer" para seguir cumpliendo el sueño de su fundador, Antonino Fernández, de devolver la figura educativa al medio rural
Imagen del exterior de las instalaciones que la Fundación Cerezales Antonino y Cinia tiene en el pueblo del mismo nombre. MARCIANO PÉREZ

Hace ahora once años que la Fundación Cerezales empezó a dar sus primeros pasos. Fue en verano de 2008 cuando el sueño de Antonino Fernández echaba a andar. Este ‘hijo’ de Cerezales del Condado, que emigró a México en busca de una vida mejor y acabo siendo el administrador del Grupo Modal —uno de los conglomerados empresariales más importantes del aquel país—, quería devolver la figura educativa a su pueblo, que había visto cerrar su escuela, víctima de la escasez de niños que tortura al mundo rural. Para él, la educación era esencial y, en un principio, meditó dejar como legado una escuela, pero esa idea inicial pensada para los niños acabó siendo una fundación para todos los públicos.


En esta década de trabajo, esta iniciativa privada que tiene vocación de servicio público ha llenado de actividad cultural este rincón de la ribera del Porma y ya ha cerrado una edición más de ‘Encerezados’, su programa estival que este año ha ofrecido 34 actividades. Ahora está inmersa en la nueva temporada para la que ha preparado un montón de actividades pensadas para todos los públicos.

 

De dentro y de fuera

 

Hasta aquí no llega sólo gente de la zona, sino de otras partes de la provincia y hasta de fuera de ella, llamados por la intensa actividad cultural de la fundación, que tiene como seña de identidad su ubicación en el medio rural, lo que le confiere un encanto especial y poco común.

 

«Todas las actividades que ofrecemos al público son gratuitas con el fin de facilitar el acceso a la cultura a todos porque es parte de nuestra filosofía», explican desde la fundación.

 

Diez personas trabajan para organizar y coordinar todos los eventos y mantenerlo todo a punto, hasta la pequeña granja que disponen en los terrenos en los que se asiente este vistoso y funcional edificio. Bueyes, un burro zamorano-leonés, una vaca y un ternero conforman el aula de la naturaleza de esta fábrica de ideas que, al igual que su exposición de arte contemporáneo, puede visitarse de martes a domingo en horario de 12 a 14 y de 17 a 20 horas.

 

Superada ya la década de trayecto —aunque en realidad la fundación comenzó su andadura en 2009, fue un verano antes cuando comenzó su programación estival— el balance es «muy bueno». «Seguimos trabajando día a día para que los valores de la fundación sigan llevándose a cabo, para dar a conocer la cultura sobre la que nos asentamos y facilitar su acceso», apuntan. Su idea, es «seguir aprendiendo lo que la zona nos tiene que contar y todavía queda mucho trabajo por hacer», aseguran los responsables del espacio,

 

En todo este tiempo, se ha mantenido fiel a sus tres vías de acción principales: la música y el sonido, el arte contemporáneo y la etnoeducación, a través de la cual se investiga el entorno cercano como herramienta cultural para educar y difundir sus valores.

 

El trabajo se organiza por ciclos y se sigue un poco el ritmo de las estaciones para organizar la programación. Además de ‘Encerezados’ en verano, el resto del año cuenta también con una amplia actividad cultural. Un ejemplo es la ‘Hacendera abierta’ o ‘Los amigos de la escuela rural’, esta última a cargo de dos músicos que desarrollan un proyecto que va con el curso escolar y que se desarrolla con los alumnos del CRA Ribera del Porma.

 

Un capítulo aparte merece su espacio expositivo, cuya amplitud y lugar de ubicación lo convierten en uno de los más especiales del panorama nacional. Durante este verano, han estado disponibles varias exposiciones y, hasta el próximo 17 de noviembre se puede visitar Mesuras, entre otras iniciativas que se están preparando para este otoño. Un amplio abanico de actividades culturales a 30 kilómetros de León que deja bien claro que la cultura no sólo está en las ciudades y que ofrece un escenario completamente distinto al habitual lleno de oportunidades y con una esencia diferente que le confiere ese encanto especial a la Fundación Cerezales.

Cultura y talento en la ribera del Porma
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