viernes 23/10/20
Salvador Martínez | catedrático de la universidad de nueva york

«Desearía que nuestros políticos se parecieran algo a la reina Berenguela»

Ha escrito libros sobre Alfonso X El Sabio, la convivencia en la España medieval, ediciones críticas de obras de los siglos XVI y XVII... leonés y autoridad mundial en la Edad Media hispánica, ahora radiografía la vida y el legado de la más diplomática de las reinas de León y Castilla.
Salvador Martínez enseña Literatura Española Medieval en la Universidad de Nueva York.

Catedrático de Literatura Española Medieval y del Renacimiento en la Universidad de Nueva York, el leonés H. Salvador Martínez es uno de los grandes conocedores de la Edad Media hispánica: su nueva obra, Berenguela la Grande y su época, constituye la monumental biografía crítica de una reina que siempre antepuso la diplomacia a las armas y prefirió la persuasión a la fuerza bruta.

—¿De dónde surge este libro, por qué ahondar en la vida de la reina Berenguela?

Berenguela la Grande y su época nació hace ya unos años durante las investigaciones que llevé a cabo para escribir la biografía de su insigne nieto Alfonso X. Fue mi primer encuentro con esta personalidad femenina que atrae con fuerza irresistible a cualquier investigador. Otros dos factores decisivos me han llevado a dedicar estos últimos cinco años a escribir su biografía crítica: el hecho de que no existía ninguna y porque creo que también a Berenguela le ha llegado la hora de lucir con luz propia. A estos motivos debo añadir el de la actualidad del tema. En los últimos años los estudiosos, especialmente en Francia, Inglaterra y Estados Unidos, se están ocupando intensamente de las mujeres de poder en la Edad Media. Berenguela es modelo incomparable en el ejercicio del poder femenino en su época y en la nuestra.

—¿Si tuviera que elegir una sola de sus aportaciones históricas, cuál sería?

—Fue la mujer que, a costa de enormes sacrificios personales consiguió, primero, la paz entre Castilla y León, casándose con Alfonso IX de León y después renunciando a la corona de Castilla a favor de su hijo Fernando III y, finalmente, uniendo los dos reinos sin esparcimiento de sangre. En una sociedad en la que los conflictos se resolvían sólo con el lenguaje de las armas y la fuerza bruta, identificada con guerreros invencibles y descomunales mesnadas, Berenguela se destacó por su fino tacto político, su genial visión de la realidad y su habilidad para negociar acuerdos dificilísimos sin recurrir a la violencia.

—De entre las aportaciones que este libro ofrece para el conocimiento de la monarca, ¿cuál es más reveladora?

—Mi biografía es un estudio sobre el comportamiento de una mujer de poder en pleno siglo XIII. España había visto otras mujeres en el poder; como precursora inmediata pudiéramos citar a la reina de Castilla y León doña Urraca, cuyo recuerdo era todavía muy vivo en Castilla al heredar Berenguela el trono. Muchos castellanos recelaban de Berenguela, pensando en lo que tuvieron que soportar bajo Urraca. Pero aquellos castellanos no podían imaginarse el contraste abismal entre el comportamiento noble, digno, educado, cortés y honesto de Berenguela y el agresivo, indecoroso, a veces desvergonzado, de doña Urraca. Sólo otra reina europea puede compararse en integridad personal y buen gobierno con Berenguela, precisamente su hermana Blanca de Castilla, reina de Francia y madre de Luis IX.

—¿Por qué es importante conocer bien la Edad Media española, desde nuestro punto de vista contemporáneo?

—Si nuestros políticos actuales, a los dos lados del Atlántico, poseyesen sólo una de las cualidades de Berenguela que he puesto de relieve en mi obra, muchos de los problemas de nuestros días no existirían. Saber escuchar al rival en política y presentar una alternativa aceptable a ambos es una cualidad indispensable para regir la cosa pública con honestidad y sabiduría. Ése es el legado de Berenguela a la Historia.

«Desearía que nuestros políticos se parecieran algo a la reina Berenguela»
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