viernes 7/5/21
CULTURA

El director leonés con ‘más caña’

El cineasta Alejandro Suárez acaba de rodar en Hong Kong ‘The Fisherman’, una película con un gran despliegue de efectos especiales, que sufrió un ‘naufragio’ y el rescate de tres fragatas de la Marina
El actor Andrew Ng, protatonista de la película
El actor Andrew Ng, protatonista de la película

Ciencia ficción, terror y muchos efectos especiales. Una historia ‘inspirada’ en Moby Dick y El viejo y el mar, rodada en Hong Kong y con una visión próxima al mundo de Spielberg. Estos son algunos de los ingredientes que ha empleado el realizador leonés Alejandro Suárez en su nueva película, The Fisherman (El pescador), una historia que habla de perseguir los viejos sueños.

El autor del premiadísimo corto Hidden Soldier sólo se embarca en aquellos proyectos que a él le gustaría ver en la gran pantalla. La idea de filmar la historia de un pescador que ambiciona atrapar una criatura venida de otro mundo —un gran calamar— pasó de ser un sueño a una realidad cuando en 2013 Suárez se instala en Hong Kong. «Aún recuerdo el momento en el que vi por primera vez el Puerto de Victoria, con sus pequeños barquitos pesqueros chinos a la sombra de los imponentes rascacielos financieros. En aquel momento supe que había encontrado el lugar perfecto para llevar acabo mi idea sobre el pescador, así comenzó el proceso de escritura e investigación de The Fisherman», relata.

Con pocos diálogos, la película de Suárez, producida por su padre, el también director Julio Suárez —autor entre otras cintas de A galope tendido—, tuvo claro desde un principio que la historia de un pescador local tenía que estar rodada en su idioma original, lo que le exigió trabajar con una traductora china.

El siguiente reto fue encontrar al único protagonista, en un mercado desconocido para el cineasta leonés. El elegido fue Andrew Ng, un actor norteamericano de origen chino que ha participado en filmes como Marco Polo y El hombre de los puños de hierro, producida por Quentin Tarantino. «Lo gracioso es que, a pesar de pasar más de treinta años en Hong Kong, no hablaba cantonés de manera fluida y tuvimos que ensayar durante dos meses para que pareciera un pescador local».

El rodaje, que ha contado con dos inseparables colaboradores de Alejandro Suárez, los leoneses Guillermo Navajo (ayudante de dirección) y Marino García (en la posproducción), así como Pablo Bürmann (fotografía), se llevó a cabo durante cinco días de abril del año pasado. «Con equipo de Hong Kong, España, Holanda y Estados Unidos, tres idiomas en set, un pequeño barquito pesquero y bajo presupuesto. Una bomba de relojería a punto de estallar», así recuerda Suárez un agitado rodaje que pudo acabar en tragedia.

Naufragio de película

«En mitad de la nada, una marea viva hace encallar el barco en el fondo y tenemos que ser rescatados por el Departamento de Marina, Bomberos y Policía marítima. Tres fragatas para un pequeño pesquero rodando una peliculita».

Suárez estuvo a punto de tirar la toalla. Porque el barco fue confiscado. «Al día siguiente, todo el equipo fuimos a un templo budista para rezar por el buen fin de la película». Y surtió efecto. A las 7 de la tarde recibieron el aviso de que el barco había sido liberado y podían volver a zarpar. «Lo que vino después fue épico», acabar de rodar en sólo dos días.

«Si parecía que lo peor había acabado, ahora venía mi mayor temor, los efectos digitales». Pero la fortuna le condujo hasta Luis Tinoco, quien con Onirikal Studio, estudio de efectos digitales establecido en Barcelona, decidió coproducir el cortometraje, de 20 minutos de duración y que se estrenará en la Sección Oficial de la 28 Semana de Cine de Medina del Campo, en un año en el que se han presentado más de 1.500 cortometrajes y tan sólo 27 han logrado entrar en la terna para ganar el Roel de oro. Un festival con una fuerte carga emotiva para el director leonés, que recuerda que con 13 años estuvo allí cuando su padre, Julio Suárez, ganó el Premio del Público con Estirpe de Tritones. «Recuerdo pensar en aquel momento: cuando sea mayor quiero hacer películas».

El proceso de posproducción completo ha durado un año. La música es obra de otro imprescindible en los títulos de crédito de Suárez, el leonés Pablo Vega.

El director leonés con ‘más caña’
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