miércoles 8/12/21

‘Distintos nombres del apocalipsis’ en Pallarés

El Museo de León participa en la colectiva del Musac con ‘Un decálogo inconcluso’ que podrá verse hasta mayo
                      Tabla de ‘Santa Bárbara y santa Lucía’, del Maestro Astorga. ARCHIVO
Tabla de ‘Santa Bárbara y santa Lucía’, del Maestro Astorga. ARCHIVO

Dentro del proyecto colectivo El delirio de los caballos: Visiones del apocalipsis en los centros culturales leoneses, impulsado desde el Musac, con la participación de trece museos, el Museo de León, con sede en el edificio Pallarés, ha organizado la exposición temporal Distintos nombres del apocalipsis. Un decálogo inconcluso.

«Apocalipsis quiere decir revelación. Sin embargo en nuestros días tiene el sentido de una catástrofe de gran magnitud, una destrucción absoluta. De alguna manera también puede interpretarse como un final a gran escala y, por extensión, el inicio de algo muy distinto. En ese caso, un apocalipsis revela y releva, sustituye un mundo por otro diferente, a veces muy diferente, como relata el propio Juan en su extático libro», reza la presentación de una muestra comisariada por Luis Grau que se inaugurará hoy y podrá disfrutarse hasta el 1 de mayo de 2022.

«Tal como sucede con la vida de los individuos, las sociedades se exponen a transformaciones críticas que para muchos son desastres, tragedias e, incluso, apocalipsis, y así suelen interpretarse. Ponen en un brete estos cambios cuantas seguridades creen haber cimentado las civilizaciones y prueban que el motor de la historia combustiona con esas mutaciones, independientemente de su sentido, de dónde se encaminen», han añadido desde la organización.

El relato que propone el Museo de León arranca en lo más profundo de la creación humana, aquella que dio origen a su primera industria y, también, a las primeras responsabilidades que conllevaba y aún conlleva. «Ese dilatado recorrido culmina en las terribles consecuencias de algunas de nuestras decisiones colectivas más recientes, en el siglo pasado y en el nuestro», ha manifestado.

Para ilustrar cada uno de esos «momentos estelares», se ha escogido un solo objeto, una «pieza de museo» cuya elocuencia despojada refleje con intensidad el retrato de ese período en nuestra biografía como sujeto colectivo. «El abismo temporal y conceptual que se abre debe ser salvado por el espectador, exhortado a especular sobre la vigencia de los fenómenos que son invocados con una breve pero rotunda llamada. Son, todas esas instantáneas, fogonazos de un apocalipsis que pocas veces han sido suficiente advertencia para un futuro en el que, si siguen teniendo lugar, no se deberá a la carencia de antecedentes», ha concluido.

‘Distintos nombres del apocalipsis’ en Pallarés
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