martes 20/10/20
UNA FAMILIA 'DE SERIE'

EE UU descubre a los Panero

El periodista Aaron Shulman publica ‘La edad de los desencantos’, que puede convertirse en serie de televisión
«No hay un Panero que me fascine más que otros».
Leopoldo María, Juan Luis y Michi Panero en la finca de Castrillo de las Piedras. ARCHIVO

El periodista Aaron Shulman (Michigan, 1982) no había nacido cuando Jaime Chávarri empezó a rodar, justo un año antes de la muerte de Franco, El desencanto. Casado con una cordobesa a la que conoció en Guatemala, Shulman vivía en Madrid en 2012 y un amigo les invitó a su casa para ver la película cuyo embrión había sido el guion Los abanicos de la muerte, de un Michi Panero que por entonces pasaba hambre en París. A Chávarri quien verdaderamente le sedujo fue «la paridora de cadáveres», Felicidad Blanc.

«Yo no sabía nada de la película ni de los Panero y flipé. El documental me pareció una obra de arte, pero también los Panero eran una obra de arte», asegura el periodista norteamericano. La historia le conmocionó de tal forma que no podía quitarse de la cabeza a la familia leonesa.

Le propuso entonces a una revista cultural estadounidense un artículo sobre El Desencanto. «Tuvimos que mudarnos a Los Ángeles en 2013, pero no dejé de pensar en los Panero, y poco a poco me iba dando cuenta de que quería escribir sobre la familia, porque en el proyecto convergían muchos intereses míos: la historia de España, las vidas literarias y la interacción entre la literatura y la política».

El escritor y periodista norteamericano Aaron Shulman. DL

Así nació The Age of Disenchantments (La edad de los desencantos), que acaba de publicar la editorial Ecco/Harper Collins.

«No hay un Panero que me fascine más que los otros. Cada uno es un mundo propio, con sus defectos y fortalezas, sus mentiras y verdades, sus esperanzas y decepciones y sus elecciones literarias y vitales», cuenta.

Del padre le fascinó cómo su vida cambió radicalmente por los acontecimientos históricos y las decisiones que tomó en relación a ellos. De Felicidad, «su insistencia en ver la vida como una novela; de Juan Luis, su lucha con el peso de su nombre; de Leopoldo María, su necesidad compulsiva de dejarse consumir por su propio mito; y de Michi, su gran carisma y simultánea soledad».

La descripción de Shulman de los integrantes de la saga Panero es tan turbadora como certera, aunque no llegó a conocer personalmente a ninguno. «Cuando decidí emprender el libro en serio, el último Panero, Leopoldo María, ya había muerto», aclara.

El punto cero de la saga

Además de empaparse de la historia de la saga leonesa en la Biblioteca del 27, donde se encuentra el archivo de Leopoldo Panero —integrado por correspondencia familiar, privada, literaria e histórica, así como fotografías—, visitó Astorga y la casa de la familia en compañía del catedrático de Literatura Javier Huerta Calvo, especialista en la obra del autor de Escrito a cada instante. «Fue muy importante para mí conocer el origen o el punto cero de la saga, ese símbolo del pasado, la memoria y la familia que era Astorga para los Panero». Durante su visita fue a Castrillo de las Piedras, a la finca donde había estado la ‘casa del monte’, la residencia veraniega de los Panero, que «también rezuma esa sensación de mito». «Me encantó el tiempo que pasé en Astorga y tengo muchas ganas de volver, y no solo para comer más cocido maragato y mantecadas, sino para volver a disfrutar de la gente y la ciudad», confiesa Shulman.

La portada del libro. DL.

Una familia de Serie

El periodista norteamericano confirma que negocia actualmente con un productor de Los Ángeles la posibilidad de hacer una serie sobre la familia Panero. Pero aclara que «es mejor que nadie se haga ilusiones. Hollywood es una fábrica de muchos sueños no cumplidos».

No sabe si, finalmente, La edad de los desencantos se traducirá al castellano. «No tengo una editorial en España, pero espero encontrar una este año», dice.

El libro de Shulman es el apasionante relato de la «familia literaria más brillante y problemática de España frente a la agitación de la guerra civil y más allá», como lo define la editorial Ecco/Harper Collins. Comienza con el patriarca de la familia, Leopoldo Panero, «un conocido poeta que abandonó a los republicanos, tras su paso por el campo de concentración de San Marcos, para asumir el papel de laureado poeta no oficial del franquismo». Shulman también describe en profundidad a la esposa de Leopoldo, Felicidad, quien soportó un matrimonio problemático, a pesar de proclamar que «la familia es sagrada». De sus tres hijos, el mayor, Juan Luis, procuró, con escaso éxito, asumir el papel de su padre después de que Leopoldo muriera en 1962; el mediano, Leopoldo María, fue arrestado por instar a la gente a no votar en un referéndum franquista en 1967 y luego intentó suicidarse; mientras que el más joven, Michi, se hundió en el abismo del alcohol. El libro de Shulman descubre una familia de «rarezas, obsesiones poéticas y un gusto sacrílego por la destrucción» como un microcosmos del torturado siglo XX de España.

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