miércoles 8/12/21
Eduardo, Yolanda y Amelia, propietarios del molino. MARCIANO PÉREZ
Eduardo, Yolanda y Amelia, propietarios del molino. MARCIANO PÉREZ

El tesón, el compromiso con la tierra y el trabajo duro de los dueños del molino de Villacelama han sido los únicos responsables de lo que ven quienes se acerquen a este pueblo de la ribera media del Esla: una harinera perfectamente restaurada que sorprende y encanta a los usuarios de la casa rural anexa al edificio, un alojamiento que lleva funcionando desde 2015 y que pese a su juventud ya ha sido distinguido con premios como el Guest Review Awards que otorga una de las webs de viajes más destacadas del mundo, Booking.com.

La propietaria, Yolanda García, junto a su madre Amelia y su hijo Eduardo han sabido mantener toda la maquinaria del edificio, que no sólo fabricaba harina sino que también surtía de luz a varios pueblos de la zona de Los Oteros. «Sobre todo los extranjeros; los ingleses, franceses, alemanes, etc., se asombran muchísimo cuando les enseñamos el molino, nos preguntan cómo funcionaba y sobre todo les choca que este tipo de edificios no estén más protegidos en España», comentaba Yolanda a este periódico con motivo de la reciente inauguración de otro atractivo para el lugar, la instalación frente al edificio de una gran escultura del artista Amancio González titulada Molinero del aire.

Pero esta harinera es una verdadera rareza en la provincia: Javier Revilla recuerda la tesis de Pablo José Zapico, que mediante datos del Catastro de Ensenada (siglo XVIII) y del Diccionario de Pascual Madoz (XIX), ofrece la cifra de 4.497 molinos existentes hace tres siglos («cifra mucho mayor que en provincias del entorno», advertía entonces), y que incluyen tanto grandes molinos maquileros de zonas llanas como molinos rastreros, algunos de sólo un par de ruedas, de la montaña. Javier Revilla, por su parte, reunió datos de 500 molinos hidráulicos leoneses según datos de mediados del siglo XX —aunque advierte de que las fuentes empleadas no fueron del todo completas—, y que a finales del XIX habría seguramente 2.000 de estas industrias en pleno funcionamiento.

Muchos ya en ruinas

Siguiendo asimismo el completo estudio de Pablo José Zapico, profesor de la ULE, y también el Inventario de Patrimonio Industrial y Preindustrial de León, entregado en 2011, Javier Revilla anota el dato de los 710 molinos que, en las más diversas condiciones —la mayoría muy malas, incluso en ruina inminente—, han llegado a nuestros días. Y de ellos, en torno a sólo una veintena gozan del estado en el que se encuentra el de Villacelama, es decir, perfectamente conservados y con su estructura y equipamiento íntegros. «Por supuesto, también el de Flavio en Valle de Mansilla y otros en Fresno de la Vega o Almanza», repasa Revilla como casos puntuales pero dignos de todo reconocimiento.

Un ejemplo junto al padre Esla
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