martes 21/9/21

«El 2012 ha de servir para recordar a Carnicer, no para desagraviarlo»

La familia del escritor villafranquino prepara este año el centenario de su nacimiento.
Alonso Carnicer y Doireann MacDermont, hijo y viuda del escritor Ramón Carnicer.

Ramón Carnicer fue «un humanista, un apasionado e irónico observador de la naturaleza humana, que refleja en sus libros con páginas certeras y a menudo muy divertidas». Así califica su hijo Alonso al gran escritor y ensayista villafranquino, cuyo centenario de su nacimiento se celebra este año con diversos actos y homenajes en la tierra natal del autor de Donde las Hurdes se llaman Cabrera.

De esta manera, la familia quiere que el 2012 constituya, en todo caso, «una celebración de su personalidad humana y de su obra literaria», y no tanto «un acto de desagravio» ante la falta de reconocimiento institucional al que, según muchos, se vio condenado en las últimas décadas de su vida, cuando parecía el momento idóneo para que recibiera premios ‘de peso’.

Ahondando un poco en el corazón mismo de la obra del autor, Alonso Carnicer, que trabaja como periodista y documentalista, explica que una de las cualidades que todos destacaron en él «fueron la ética y un comportamiento ejemplar en la vida personal y pública; el compromiso por los desfavorecidos frente a la injusticia y la defensa de la naturaleza frente a la depredación; así como un sentido del humor y de la sátira que le hacía huir de lo pomposo».

En cuanto al calendario previsto, habrá actos en León, Ponferrada, Villafranca, la Cabrera y otros lugares, pero también en Barcelona, donde residía. «Se están preparando conferencias, mesas redondas y algún recital con escritores, estudiosos y artistas; así como la proyección de entrevistas, documentales y películas basadas en sus libros, exposiciones y actividades didácticas en centros educativos», explica Alonso Carnicer.

Placas y libros. Pero también se prevé colocar placas conmemorativas y una escultura del escritor. «Estamos en contacto con la Junta, la Diputación, entidades como Caja España-Duero, la Universidad de León y varios ayuntamientos de la provincia para la realización de estas actividades. Otras instituciones y asociaciones han mostrado interés en apoyar la celebración promoviendo distintos actos a lo largo del año; creemos muy positivo que todos ellos se sumen al centenario», comenta Alonso, quien el pasado 2011, y coincidiendo con los 50 años del célebre viaje de Carnicer a la Cabrera, emprendió el mismo itinerario con objeto de producir un documental que posiblemente vea la luz durante este ‘año Carnicer’. Por otro lado, varios de sus libros aparecerán en nueva y revisada edición, y se publicarán textos suyos y sobre él en diversas revistas.

¿Y qué decir de la valoración, del reconocimiento de este erudito de fértil imaginación? «Ramón Carnicer siempre se sintió valorado por sus lectores, por otros escritores y la crítica —reflexiona Alonso—. Varios de sus libros, como Donde las Hurdes se llaman Cabrera, Gracia y desgracias de Castilla la Vieja o Nueva York, nivel de vida, nivel de muerte, tuvieron seis ediciones y sus obras han sido ampliamente comentadas y consideradas como algunas de las mejores de su género. Que se le omitiera en este o aquel catálogo o que determinadas instituciones no le dedicaran los honores que merecía es algo que él mismo atribuyó a su voluntario alejamiento de los cenáculos literarios». Sea como fuere, «lo que importa es que la obra siga despertando el interés de nuevos lectores. Y como persona, que se le siga recordando con afecto. La existencia de tantos y tan buenos amigos y lectores por toda España y fuera de ella es la prueba de que jamás ha sido olvidado. Él nunca ambicionó reconocimientos públicos, pero por supuesto que ahora los reciba nos parecería de justicia», concluye el autor de documentales como Barraques, la ciudad olvidada.

De una forma más inmediata, las nuevas tecnologías también pueden ayudar a la difusión de este clásico de las letras leonesas, pues acaba de crearse en la red social facebook el perfil ‘Ramón Carnicer Centenario 1912-2012’, con comentarios, adhesiones y todos los artículos de prensa que van apareciendo sobre la vida, la obra y los próximos actos de homenaje en su honor. Un medio de comunicación, dice Alonso, «que hubiera resultado chocante para mi padre, partidario como era de la comunicación directa y pausada con sus amigos».

«El 2012 ha de servir para recordar a Carnicer, no para desagraviarlo»
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