viernes. 03.02.2023
Ana Mogas se incorporó a la vida religiosa en 1850 cuando tenía 23 años de edad y en oposición frontal a los designios que su tía y madrina había diseñado para quien adoptó como hija tras quedarse huérfana de padre y madre. Ana Mogas Fontcuberta, nacida en Granollers, emitió votos de pobreza, castidad y obediencia según la Regla de la Tercera Orden Fransciscana en 1851 y poco después se puso a la tarea de fundar el Instituto de Terciarias Capuchinas. En 1853 se graduó como maestra después de haber mantenido enfrentamientos con el Ayuntamiento de Ripoll, donde fueron acogidas por el obispo de Ripoll, por su dedicación a las labores de la enseñanza sin la titulación. Las tensiones continuaron después y en 1860 las hermanas dejaron la comunidad de Ripoll. Fundan entonces dos comunidades en Barcelona y en 1864 el obispo de Daulía las llama para abrir en Ciempozuelos (Madrid) un asilo de arrepentidas. No tardó mucho tiempo en dejar esta institución y en 1868 crea la comunidad de Castilla para dedicarla plenamente a la «educación cristiana de niñas pobres y desamparadas». El abandono del asilo supuso su ruptura definitiva con Cataluña.

El carisma de Ana Mogas
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