domingo 28/2/21
Luto en las letras leonesas

Elena Santiago, gran creadora de cuentos, muere a los 79 años

La escritora leonesa, nacida en Veguellina de Órbigo, falleció ayer en Valladolid Deja dos obras recientes: ‘Los delirios de Andrea’ y ‘Mat y Pat. Vuelos de niños’ y una obra por publicar
Elena Santiago, afincada en Valladolid, mantenía su conexión literaria con León a través de sus dos últimos libros editados por Eolas. RUBÉN ALONSO

Elena Santiago (Veguellina de Órbigo, 1941-Valladolid, 2021) murió ayer pero su nombre solo desprende vida. Vida literaria y humana, y el reconocimiento instantáneo desde la conmoción de la fatal noticia. Su hijo Pablo García Fernández lo anunciaba en las redes sociales. Y su recuerdo comienza a brotar en forma de títulos y trayectoria formidable que la sitúa donde estaba: entre los más grandes de la literatura leonesa. La escritora había presentado en 2019 en la propia localidad de Veguellina de Órbigo Los delirios de Andrea (Eolas), su última obra, un guiño a Cervantes y su Quijote. Pero su vitalidad inquebrantable le hacía avanzar que ya tenía preparada una nueva novela «muy diferente a todo lo anterior», añadía. Ahí estarán seguro esos textos que confirmarán su fuerza de escritora.

Un destello de Félix Maraña sobre Miguel Delibes y Elena Santiago es más que clarificador: «Hay muy pocas escrituras (escritoras más escritores) en España que pongan en su narrativa toda la vida que la propia vida se resiste a concedernos a veces, al modo en que lo hace Elena Santiago. Cuentos, novelas, poemas. La obra de Elena Santiago es, por demás, una literatura que no se puede dictar ni aprender. Miguel Delibes, que quería mucho a Elena, lo que no me extraña, me dijo un día en un hotel pucelano con nombre de rey: ‘La literatura de Elena no es sólo literatura: es fondo y transparencia a la vez’». Dicho queda para que el retrato del gran Delibes la sitúe a la altura merecida.

Porque en la trayectoria de Santiago hay premios, bastantes, pero sobre todo títulos que son auténticos versos que adelantan la enjundia de sus relatos y personajes.

Un camino amarillo, La última puerta, Las horas quietas y Cada invierno inauguran en el lejano 1973 un tiempo literario de Elena Santiago que le va a durar toda la vida. Luego hay novelas como La muerte y las cerezas (novela) o Lo tuyo soy yo en donde se somete al relato y creaciones poéticas, porque la autora recorrió fiel a su estilo todos los géneros.

Alfonso García, crítico literario de Diario de León, profesor de Literatura y uno de los grandes conocedores de las letras leonesas, se refiere a este aspecto y también al humano. «Siempre fue una mujer entrañable, cercana y cariñosa. Literariamente so obra se mantuvo en una línea creativa en la que está la infancia». García también alude a la interioridad que transmite en unos personajes en su obra «que suelen ser una crónica de la soledad del ser humano», añade. Y señala como prosa de carácter poético mucho de lo que escribe. «Elena tiene un estilo propio identificable», elogia el experto y amigo, incluso en lo referente a últimos proyectos en los que se aproxima a la literatura infantil.

Ese lenguaje propio, junto a un carácter siempre resaltado por sus cercanos y colegas en los que la bondad prevalece son también características destacadas en la trayectoria de Elena Santiago.

Por su parte, su actual editor, Héctor Escobar, al igual conmocionado, la recordaba como uno de los talentos de la literatura leonesa. Y hacía hincapié en el título de uno de sus libros como mejor titular: Nunca el olvido. De hecho, Escobar ya había cerrado para el próximo 14 de marzo la celebración de un homenaje a Elena Santiago con el fin de rendirle en vida el mayor de los tributos. La fantasía estaba a punto definía Santiago el comienzo, el suyo, de esta gran vida de escritora. Allí, en Veguellina, sus vecinos también la lloraban, comunicaba su Junta Vecinal.

Elena Santiago, gran creadora de cuentos, muere a los 79 años
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