martes 22.10.2019
'MULTIARTISTA'

Entre la realidad y la ficción

Jonathan Notario nos propone 'viajar' sin movernos del lugar para recrear un mundo imaginario donde el cine y el cómic son el punto de partida. Expone en Ármag hasta el 15 de octubre.
Jonathan Notario posa junto a su obra 'Un brillo fantástico' en Ármaga. FERNANDO OTERO
Jonathan Notario posa junto a su obra 'Un brillo fantástico' en Ármaga. FERNANDO OTERO

No le gusta atarse a ninguna disciplina artística. «Me limita demasiado», afirma. Sin embrago se ríe si le llaman ‘multiartista’, pero es que lo es, ya que a pesar de su juventud Jonathan Notario (León, 1981) ya casi ha tocado todos los palos sin quererlo. Y es que es tanto el talento que desprende, que el medio es lo de menos, para él lo importante es crear. «El arte no es de donde partes sino hacia donde lo llevas tu», explica en una frase que admite que no es suya pero que acuña con verdadera convicción. Y eso es lo que ha hecho Notario, llevar todo su torrente artístico a las paredes de la galería Ármaga (Alfonso V, 6), donde ha colgado En los límites de la realidad, un conjunto de 16 cuadros con todo y nada en común, ya que no tienen una temática que les una, salvo que están entre la realidad y la ficción, y que forman parte del icónico mundo que Jonathan Notario se viene creado desde que era niño.


El título viene por una serie americana titulada The twilight zone, que en español fue traducida como En los límites de la realidad. «Yo creo mi propia iconografía, y en Estados Unidos se hace mucho eso, es la metáfora de la realidad, si no has ido a un sitio te lo puedes imaginar, como Julio Verne, que sin moverse de su casa recreó todos esos viajes. Hoy, gracias al Google Maps podemos dar una vuelta por Nueva York desde nuestro ordenador. Y es que a veces lo virtual puede ser una experiencia más interesante que la propia realidad», explica.

 

Siempre quiso estudiar cine, una carrera que en ese momento era económicamente inalcanzable para él, por lo que se declino por Bellas Artes en Salamanca, donde desarrolló su faceta de pintor, con ese aire de Pop art que ha ‘mamado’ del cine y de los comics.

 

«Mi exposición es como cuando te sientas en el sillón y vas cambiando de canal, cada cosa que te sale es diferente pero todo esta dentro de la misma tele». Esa ‘tele’ es su cabeza, su imaginario, donde tiene recopiladas multitud de escenas de películas, de videoclips y de cómics, sus grandes pasiones desde que era pequeño.

 

Sus obras son pequeñas historias donde hay «mucho guión y mucho que contar». Eso sí, con pocos trazos, sin olvidarse del detalle y de jugar con el color de una forma casi surrealista.

 

Como punto de partida utiliza imágenes creadas por otros, como fragmentos de películas que a priori pasan desapercibidos para todo el mundo menos para él. «Entre un coche que ves en la calle y otro que ves en una película hay una gran diferencia, ya que en el cine hay una luz especial, una atmósfera y es de ahí de donde parto para crear mi propia iconografía», explica el artista que insiste en que «no se trata de copiar sino de inspirarme en lo que otros han hecho y transformarlo». De hecho, ni siquiera se acuerda de los títulos de las películas en las que se inspira. «No soy un fan art, no me interesa, me gustan las imágenes que no son trascendentales, donde no hay protagonistas», explica.

 

En sus cuadros también se aprecia una clara influencia de los comics. «Es es el principio de todo, ya que para mí es la manera más fácil de contar una historia, es como hacer cine sin cámara».

 

Mientras preparaba su exposición de pintura le salió la oportunidad de dirigir su primer viodeoclip y así lo hizo. Como un tigre, del grupo asturgallego Primas Hermanas, se preyecta en Ármaga. «Me encanta mezclar mundos diferentes, como la música y la pintura en un mismo espacio como una galería de arte», asegura.

 

Actualmente Notario se encuentra inmerso en otro de sus grandes retos, Paredes de Azúcar, el proyecto becado por la Fundación Villalar, con el que trata de reconstruir emocionalmente la azucarera leonesa de Santa Elvira «engullida» por el proyecto del Palacio de Congresos de León. En estos momentos, recopila historias de los personajes vinculados a este edificio para que no se pierda la historia de este colosal edificio construido en 1934 y que cerró sus puertas en 1992.

 

Entre sus exposiciones también destaca la instalación artística con la que sorprendió el año pasado en el centro Niemeyer de Avilés, Experimentos para transformar la fe en energía.

Entre la realidad y la ficción