domingo 22/5/22
                      El exagente federal Vince Pankoke.  JOEL MASON-GAINES
El exagente federal Vince Pankoke. JOEL MASON-GAINES

El agente jubilado del FBI Vince Pankoke lideró al equipo que reveló esta semana su hipótesis de que un notario judío de Ámsterdam fue quien descubrió a la Gestapo el escondite de Ana Frank, pero, en una entrevista con Efe, pide «no juzgar» al sospechoso con los ojos del presente porque «no le quedó otra opción» para proteger a su familia.

Pankoke creció en Johnstown, en Pensilvania, y, a sus 64 años, tiene un expediente donde destacan investigaciones de secuestros, narcotráfico e incluso rastreo de terroristas del 11-S, pero tras tres décadas en el FBI, hoy es noticia en todo el mundo porque dirigió a un equipo internacional de expertos desde Ámsterdam que cree haber resuelto el misterio que causó en 1944 la redada en el escondite de Ana Frank. Fue la investigación «más difícil y complicada que jamás» ha «experimentado», pero también «una de las más significativas» de su carrera, subraya, señalando la importancia que tiene la figura de Ana Frank (1929-1945) para la memoria del Holocausto y de los niños asesinados a manos de los nazis en ese genocidio durante la Segunda Guerra Mundial. Criminólogos, psicólogos, analistas de datos y científicos forenses, entre otros, han investigado a más de 30 sospechosos y 20 escenarios diferentes, quedándose el «más probable», algo que varios expertos en Países Bajos consideran un «gran trabajo» que aún necesita de más investigación porque se está poniendo en el punto de mira a un judío que trataba de sobrevivir en pleno Holocausto. «La idea era encontrar respuesta a una pregunta: ¿Qué fue lo que causó la redada? Y ha dado la casualidad de que creemos que fue causada por alguien que es judío, que fue forzado y puesto en una posición tan insostenible que no tuvo otra opción», subraya Pankoke. Se trata de Arnold van den Bergh (1886-1950) y su nombre aparece en una nota anónima entregada en 1945 a Otto Frank, el padre de Ana y único superviviente de su familia, pero este no hizo público el dato porque «provocaría más daño que beneficio (por el antisemitismo de la posguerra), y tampoco le devolvería a sus hijos, su mujer o sus amigos». La copia mecanografiada de la nota ha sido localizada en el expediente de una investigación policial de 1963, que entonces llevó a cabo el detective Arend van Helden, el segundo intento policial de entender qué motivó aquella redada. Hubo otra investigación en 1948. Las evidencias analizadas ahora le señalan como la persona que con mayor probabilidad habría desvelado a la Gestapo la dirección del Anexo Secreto donde se ocultaban las familias Frank y Van Pels, así como Fritz Pfeffer, un amigo de los Frank. Pankoke, que recuerda que esta no fue «una investigación criminal, sino histórica», precisa que no se pudo contar con testimonios directos porque «los testigos ya habían fallecido en 2016», así que tuvieron que «apostar por otros métodos para encontrar respuestas a preguntas que les hubieran hecho de tenerlos delante».

El exagente del FBI que siguió al delator de Ana Frank
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