martes 21/9/21
PATRIMONIO OCULTO

Tres expertos radiografían la Valdería con un dron y hallan una extensa red de canales y estanques romanos

Usan tecnología del siglo XXI para resolver un dilema de hace 2.000 años
Los canales y estanques descubierto con el dron
Los canales y estanques descubierto con el dron

Que la provincia de León, especialmente su franja occidental, es un puro surco escarbado por los romanos en una búsqueda de oro casi fanática, resulta cosa sabida. Pero lo vanguardista y singular de los métodos últimamente empleados para conocer este tipo de patrimonio quizá no lo sea tanto. El próximo jueves, la sala Región del ILC acoge a las 20.00 horas la presentación de Ruta romana del oro en la Valdería, un libro en el que los expertos Javier Fernández Lozano, Marina Justel Cadierno y Miguel Ángel Fernández Morán desvelan los asombrosos trabajos mineros desplegados en esta comarca del suroeste leonés, habitualmente relegada frente a sus vecinas Valduerna, Maragatería y Bierzo, con las omnipresentes Médulas al frente.

«Tras el incendio ocurrido en 2012 en el área de Castrocontrigo —explica Fernández Lozano con respecto al germen de la obra—, sentimos la necesidad de devolver a estas comarcas parte de lo que habían perdido: su patrimonio. Nuestro objetivo con este trabajo fue dar a conocer los secretos que escondían los pinares y así ayudar a revitalizar toda esta zona».

Una pequeña parte del contenido del libro —que en realidad corresponde a su segunda edición, revisada— procede de un estudio llevado a cabo desde la Universidad de Salamanca y que fue recientemente publicado por la prestigiosa revista internacional Journal of Archeological Science. «El trabajo, basado en la técnica de escanear la superficie del terreno con un potente láser aerotransportado —detalla Javier Fernández—, permitió sacar a la luz una imponente red de canales y estanques, realizar nuevos hallazgos de minas de oro y mejorar la cartografía existente, gracias también a los datos aportados por el Instituto Geográfico Nacional y los institutos geográficos autonómicos de Castilla y León y de Galicia».

Pero más allá de los avances tecnológicos realizados con el láser aerotransportado, ante todo este estudio «pone de relevancia la importancia de la minería de la Valdería y la Cabrera para explicar por qué, de un día para otro, el Imperio Romano abandona la minería aurífera de Hispania y se marcha en busca de nuevos yacimientos al este y sur de Europa», condensa Fernández Lozano, doctor en Ciencias Geológicas por la Universidad de Utrecht y en la actualidad investigador de la universidad salamantina dedicado a los sistemas de información geográfica. «Por lo tanto, nuestro trabajo tiene un gran valor a nivel histórico y añade un punto de inflexión en las hasta ahora infructuosas discusiones que venían manteniendo los arqueólogos desde los años sesenta —prosiguió—, cuando comenzaron a desarrollarse los primeros estudios sobre el oro de las Médulas con los trabajos realizados por el arqueólogo francés Claude Domergue» —y quien, por otro lado, ha elogiado personalmente el trabajo de este trío de especialistas leoneses—.

En cuanto al uso del dron equipado con cámara fotográfica, este experto en cartografía, teledetección y láser 3D sintetiza su utilidad haciendo ver que, «a diferencia de los vuelos realizados con una avioneta, el dron (también llamados UAV o vehículo aéreo no tripulado, por sus siglas en inglés), ofrece una mayor libertad de movimiento. Aunque limitado por la superficie que puede cubrir, muy inferior a la de cualquier aeroplano, su capacidad para obtener imágenes de alta resolución permite llevar a cabo trabajos de reconocimiento arqueológico de manera fácil y económica».

La sorpresa de la Valdería

Siempre se mencionan las Médulas y, como mucho, la Cabrera y Maragatería a la hora de hablar de la minería romana del oro en León; ¿qué ocurre, pues, con la Valdería? «Es verdad que había quedado en el olvido en cuanto al tema del oro se refiere. Es comprensible, pues los canales que se dirigían a las Médulas son fácilmente reconocibles desde las imágenes aéreas y las explotaciones mineras pueden intuirse entre la vegetación agudizando un poco la vista. Esto no ocurre en la Valdería, donde, a diferencia de los canales cabreireses, muchos están incompletos o semidestruidos por haber sido construidos en materiales deleznables —detalla Javier Fernández—. Pero los descubrimientos realizados en la Valdería suponen un volumen y extensión de labores mineras mucho mayor de lo que se conocía hasta el momento. La cartografía detallada ha permitido descubrir una compleja red de canales y estanques que facilitó a los romanos traer el agua a las explotaciones. Además, hemos observado que, en muchas zonas, tras explotar los depósitos de conglomerados que recubrían la roca, los mineros romanos accedieron a trabajar los filones de cuarzo de la propia roca. La explotación exhaustiva de estos y otros depósitos parece darnos algunas pistas sobre lo que pudo suceder a finales del siglo I después de Cristo. Algunos autores sugieren que el abandono de las explotaciones auríferas hispanas se debió a un problema tecnológico. Sin embargo, nuestro estudio da un giro a la historia en base a los resultados obtenidos. La tecnología era tal que los romanos llegaron a capturar cuencas hidrográficas para controlar el agua. Un buen ejemplo lo encontramos en la localidad de Pozos, donde esta captura fluvial permite dirigir el agua hacia la cuenca del Duerna (al norte) o la del Eria (al sur) en función de las necesidades mineras. Estos y otros muchos avances puestos de relevancia por nuestro trabajo abogan por un problema de ‘ley’ de oro o rentabilidad a la hora de tomar la decisión de abandonar las explotaciones. Si el rendimiento y beneficio que obtenían no era bueno, abandonaban la explotación. Parecido a lo que sucede hoy en día con las compañías que se dedican a explotar este mineral en función de la oferta y la demanda del momento. Algo así debió suceder en la época del Imperio».

El libro que el jueves se presenta es, además, fruto de la colaboración directa de estos autores con la Diputación de León. «Estamos muy agradecidos por el interés que ha suscitado y creemos que es el momento de que las administraciones y los pueblos se vuelquen en apoyar iniciativas como esta, que dan a conocer y valoran el patrimonio del entorno. Creemos que conocer nuestro patrimonio ayudará a salvaguardarlo y por esta razón, si contásemos con ayudas económicas para movilizar esfuerzos, podríamos devolver a la Valdería el valor histórico que realmente tiene», arguye el ‘piloto’ del dron. En este sentido, una ruta a través de hitos de interés o actividades como la que se va a llevar a cabo el próximo 10 de mayo, promovida por la Sociedad Geológica de España en colaboración con la Asociación Española para la Enseñanza de las Ciencias de la Tierra y el Instituto Geológico y Minero de España «van a ayudar a todos estos pueblos a que la gente los conozca, se interese por su patrimonio y se anime a venir a visitarlos», recuerda. En cuanto a los esfuerzos realizados para convertir en red senderista una parte de los asombrosos canales romanos de la Cabrera, «cabría decir que no basta con una inversión inicial —opina— sino que también hay que conservarlos en las debidas condiciones para uso y disfrute de los visitantes: manteniéndolos limpios y cuidados».

Y es que si el objetivo inicial de estos tres expertos era dar a conocer los secretos que escondían —después de 2.000 años de olvido— los pinares valderienses y cabreireses, «creo que lo hemos conseguido —concluye—. Revistas de arqueología de todo el mundo publicaron en sus editoriales el hallazgo de todas estas nuevas infraestructuras, hasta la prestigiosa cadena de televisión americana Fox dio a conocer los hallazgos e incluso empresas mineras del oro en todo el mundo han fijado, aunque sea por unas semanas, sus ojos en estas comarcas».

Tres expertos radiografían la Valdería con un dron y hallan una extensa red de canales...
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