jueves 04.06.2020
Patrimonio

Los falsos anacoretas del Neolítico

Las Cuevas Menudas, que por error fueron declaradas BIC al creer que eran prehistóricas, están pendientes del último trámite para iniciar su restauración
Exterior y detalle de uno de los eremitorios de las llamadas Cuevas Menudas, en Villasabariego. RAMIRO
Exterior y detalle de uno de los eremitorios de las llamadas Cuevas Menudas, en Villasabariego. RAMIRO

Un error salvará las Cuevas Menudas. La Junta las declaró Bien de Interés Cultural (BIC) en 1985, pensando que se trataba de unas cavernas del Neolítico. Gracias a aquella confusión, los refugios excavados en la roca en Villasabariego por eremitas medievales como lugar de retiro, oración y sacrificio tienen un proyecto que evitará su destrucción. Tras pasar por el filtro de la Comisión Territorial de Patrimonio, que hizo varias correcciones al proyecto inicial, solo falta un único trámite para poner a salvo la Tebaida de Lancia, situada muy cerca de la gran ciudad que los romanos conquistaron a los astures.

La alcaldesa de Villasabariego, Esther García Reguera, espera que muy pronto la Diputación apruebe el proyecto de ejecución, aunque ignora cuándo podrán empezar las obras. Lo que sí tiene claro es que este año será imposible abrir al público las Cuevas Menudas.

La restauración de este enclave anacoreta está incluida en el programa Varatiel —nombre de un pueblo desaparecido—, cuyo objetivo es dar una oportunidad a monumentos que el abandono, la desidia o la falta de inversiones convirtieron en ruina. El problema es que el citado programa marca la fecha límite del 1 de noviembre para la conclusión de los trabajos de restauración. García Reguera teme no cumplir esa fecha, aunque el estado de alarma ha congelado todos los trámites administrativos; y por tanto, los plazos no corren.

La Diputación sufraga casi íntegramente la restauración de las Cuevas Menudas, cuyo coste se eleva a casi 200.000 euros, de los cuales el Ayuntamiento de Villasabariego aporta 10.000. El proyecto mantiene el mirador, ubicado frente a estas cavidades excavadas en la tierra arcillosa y habitadas desde el siglo X.

Patrimonio había desautorizado la colocación de una escalera y la pasarela que unirá seis de estos eremitorios, con lo que en la práctica impedía que las cuevonas medievales fueran visitables. Finalmente, la alcaldesa explica que la escalera se ha sustituido por una rampa, que se integra mejor en el paisaje. En cuanto a la pasarela, tal y como pedía Patrimonio, tendrá un cierre para que el acceso a los eremitorios sea controlado. García Reguera espera que, una vez rehabilitadas, las Cuevas Menudas puedan ser incluidas en las rutas de la Diputación, como las que ya promocionan los monasterios del entorno o la de los retablos platerescos del Cea. Actualmente solo quedan 17 cavidades de las 19 contabilizadas en 1921, aunque el número original debió ser mucho mayor.

UN SIGLO DE CONFUSIÓN

La historiadora leonesa Vanessa Jimeno Guerra acababa en 2012 con un error histórico que había durado un siglo, al demostrar que la arquitectura excavada en el valle medio del Esla hunde sus raíces en la Alta Edad Media y no en la Prehistoria. Este equívoco, no obstante, ha sido providencial para poder salvarlas.

La sencillez de los grabados interiores indujo a los historiadores a fecharlos en el Neolítico. La mayoría representan cruces y no pinturas humanas esquemáticas como se pensó hace un siglo. Las paredes aún preservan algunos grabados de carácter cristiano, como un imponente huecorrelieve de 25 centímetros, destinado a encajar en su interior una cruz portátil. Además, hay grabados epigráficos que prueban su cronología medieval, como una A con el travesaño angular típico de los siglos V-XI.

En los últimos años, las Cuevas Menudas, de difícil acceso y en un entorno aislado, se convirtieron en un refugio para meriendas y botellones.

En 2014 Hispania Nostra las incluyó en su Lista Roja por su «estado ruinoso». Argumentaba que las cavidades «presentan un estado de derrumbe incesante, lo que indica una desaparición inminente del conjunto de forma paulatina. Con ellas desaparecería una parte importante y significativa de los espacios arquitectónicos que se conservan de la Alta Edad Media leonesa y, con ello, una fuente imprescindible de conocimiento».

En el entorno de las Cuevas Menudas hay más eremitorios —ninguno declarado BIC— en las localidades de Villacontilde, Valle de Mansilla y Rueda del Almirante.

Los falsos anacoretas del Neolítico