lunes. 27.06.2022

La familia de Panero reclama en los tribunales el regreso de sus cenizas

Piden que se les entreguen los derechos de autor y todos sus enseres personales.
Javier de la Rosa y su mujer, Charo Alonso Panero.

Las cenizas del poeta Leopoldo María Panero, fallecido el pasado mes de marzo, siguen sin herederos. Una situación que sus primas Charo y Marisa Alonso Panero no acaban de comprender. Así lo explicaron durante su reciente visita a Astorga con motivo de la puesta en marcha de la cátedra sobre el patriarca de la familia, Leopoldo Panero. Y de ahí que, siguiendo las directrices de su abogado, los familiares hayan iniciado el proceso para reclamar por vía jurídica los restos del escritor de origen maragato al psiquiátrico de Gran Canaria donde pasó sus últimos años.

«Para la familia, todo esto está resultando muy desagradable», denunciaron las gemelas Alonso Panero, y continuaron: «La verdad, no comprendemos por qué se ha enredado de esta manera». El objetivo de las primas, quienes junto a sus hermanos Juan y Paulino, y Odila García Panero, son los familiares vivos del escritor y sus cinco herederos potenciales, es que las cenizas del ‘poeta maldito’ descansen en el panteón familiar de Astorga, junto a los restos de su padre y de su hermano Michi.

Para tratar de ganar esta batalla, la familia ya ha iniciado el proceso para ser nombrados herederos por un juez, un trámite que aún está en fase de declaratoria. Al mismo tiempo han puesto el foco, aunque en un segundo plano, en los derechos de autor y en los enseres personales del autor de Rosa enferma. «A finales del mes de julio enviamos un burofax al psiquiátrico para que no tocaran nada de la habitación de Leopoldo María», argumentaron sus primas, quienes reconocieron que no se les permitió subir hasta ella, por eso desconocen lo que allí pueda haber. A pesar de que por el momento todo son suposiciones, entienden que en el hospital ha de quedar una foto de la madre del escritor, Felicidad Blanc, «y quizá algún dibujo y algún texto». Además, saben de la existencia de una cuenta bancaria donde el Estado le ingresaba la pensión. Bienes que pertenecieron a un poeta que no dejó testamento ni últimas voluntades y que ahora la familia reclama.

«Lo que más nos importan son sus restos —reiteraron las gemelas—, para que pueda descansar en Astorga. Nos apremia porque por cariño y respeto nos horroriza que puedan seguir allí», dijeron, todo esto después de haber pasado ya cinco meses desde las primeras conversaciones para conseguirlos. Un proceso que se ha encallado y del que se desconocen los plazos hasta que pueda resolverse definitivamente. De hecho, su intención había sido traer en este viaje las cenizas de Leopoldo Panero a la capital maragata.

Sin relaciones

Lo cierto es que esta rama tinerfeña de la familia, descendientes de María Luisa Panero Torbado, hermana de Leopoldo Panero, rompieron relaciones con sus primos Leopoldo María, Michi y José Luis después de que viera la luz la película El Desencanto, dirigida por Jaime Chávarri en la década de los 70, al entender que la historia no dejaba en la posición que se merecía el patriarca. A pesar de esta situación, las hermanas aseguran que «siempre seguimos la evolución de su enfermedad y nos preocupamos por él».

La familia de Panero reclama en los tribunales el regreso de sus cenizas
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