sábado 24.08.2019

Los faraones abrazan el arte abstracto

El Museo Egipcio se hace marchante de arte contemporáneo La primera exposición la abre Joan Bueno Casadesús.
Autorretrato de Joan Bueno Casadesús. DL
Autorretrato de Joan Bueno Casadesús. DL

verónica viñas | león

Tutankamón se rodea de arte contemporáneo. Más de 4.000 años de historia separados apenas por unos metros. El Colegio de Arquitectos ha alquilado su sala de exposiciones para el nuevo proyecto de Beatriz Cañas y Raúl López, directores del Museo Liceo Egipcio, que ocupa ya un ala de la planta baja del Palacio de Gaviria con decenas de objetos de la civilización faraónica. El viernes, el veterano artista Joan Bueno Casadesús (Barcelona, 1932) inaugura la ‘conversión’ de los responsables del Museo Egipcio en marchantes de arte contemporáneo. Las 60 obras de la exposición El Camino a vuela pluma, un tercio de ellas de monumentos y rincones de León, están a la venta. Los precios oscilan entre los 300 y los 2.000 euros.

Casadesús empezó a pintar en plena Guerra Civil. Conoció a Dalí y al genio surrealista le fascinó el cuadro de su casa que dibujó el joven Casadesús. Vivió en Inglaterra, fue al Polo Norte en autostop y pinta con cañas de río y tinta china. A sus 83 años, es un entusiasta del Camino de Santiago. La primera vez que lo hizo, en 1993, le sorprendió tanto que escribió un libro, titulado Un camino de locos. «La gente que me iba encontrando parecían pinturas de Brueghel». Era una época —cuenta— «en la que no había apenas albergues. Muchas noches las pasabas a la intemperie. Y los extranjeros, que dejaban sus casas confortables, se conformaban con cualquier refugio». Desde entonces, ha recorrido la ruta en veinte ocasiones.

Los cuadros de la exposición son pequeños relatos de esta experiencia. La mayoría son apuntes del natural. Casadesús, que fue profesor en la Escuela de Arte de Esplugas de Llobregat, recorre el Camino con una libreta. «Cada año hago 600 dibujos, unos 20 al día». 12.000 en veinte años, que ha ido encuadernando en gruesos volúmenes que ha cedido a la Biblioteca de Esplugas. En algunos albergues de la ruta, como en Sarriá o Boadilla del Camino, hay murales suyos, algunos de dieciocho metros.

El tramo favorito de Casadesús es el que discurre entre Burgos y León, «con esos páramos inmensos», confiesa. Por el contrario, no le gusta la verde y frondosa Galicia.

El viernes, a las 20.00 horas, durante la inauguración de su exposición, pintará en vivo un gran mural. La muestra permanecerá abierta durante un mes. Después, le sucederá Recuerdos de la vieja Europa, del fotógrafo David Campos.

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