sábado 04.07.2020
MÁS QUE CULTURA

El festival Rodinia convierte el casco antiguo de León en un gran cine al aire libre

El CCAN y cuatro bares acogen pases de cortometrajes todos los jueves de mayo
Una de las proyecciones al aire libre del 2013.
Una de las proyecciones al aire libre del 2013.

Es ‘ir de cortos’ pero de otra manera. Verlos en vez de tomarlos —aunque ambas acciones no son excluyentes—. Algo posible gracias al festival de cortometrajes Rodinia, una iniciativa ‘importada’ desde Valladolid que llega hasta León vía CCAN. El popular Club Cultural de Amigos de la Naturaleza, ahora en su sede de la calle San Guillermo, 29, ha anunciado que este año vuelve a recoger para la capital del viejo reino la ‘patente’ del certamen vallisoletano, que acaba de alcanzar su séptima edición. El colectivo informa de que el CCAN proyectará los cortos del festival todos los jueves del presente mes de mayo a partir de hoy, a las 21.30 horas y con acceso libre, y que seguidamente éstos pasarán a exhibirse en diversos bares leoneses mediante una singular dinámica:

«Uno acude al bar señalado, silencia su teléfono móvil, busca un buen asiento y espera a recibir la hoja en la que podrá votar cada uno de los diez cortos de esa sesión. A partir de ahí no tiene que preocuparse por nada más que disfrutar de la hora y media que durará la proyección», detallan, Los locales en cuestión son Dickens, El Cardo, Plan B y Santo Martino.

Este año habrá ocasión de ver cortometrajes como Namnala, del cántabro Nacho Solana, en el que Álex Angulo encarna al responsable de un negocio de reparación de electrodomésticos en declive que se enfrenta a uno de sus últimos días de trabajo. También habrá tiempo para cortos experimentales como el indio La niña, de Shashwati Talukdar; comedias como Un final feliz, de Marco Fettolini, protagonizada por un falso predicador y un joven con problemas amorosos; dos piezas de animación del uruguayo Mario Duomarco (Ojo arriba!! y El amor es una porquería) y un trabajo realizado en flash (Natharms, de Silvia Bezos). También incluye un corto sobre el oficio de los guionistas (Escribir es reescribir, de Luis Francisco Pérez) y un ‘thriller’ exhibido en la pasada edición del Festival de Cannes sobre el viaje por carreteras secundarias de tres jóvenes (Trajectoires, de Sébastien Jovellar).

Se suman a la lista el divertido corto sobre la relación de pareja entre dos treinteañeros (Casitas, de Javier Marco, protagonizada por Gorka Otxoa); una pieza sobre la doble vida de una mujer (Teatro, de Juana Varela) y uno más sobre una infidelidad mal digerida (Un millón de amigos, de Mariano Sánchez).

Dentro de la programación se incluyen, como en años anteriores, sesiones especiales al aire libre en dos recoletas plazuelas de la ciudad, en concreto las cercanas al bar Plan B (plaza del Vizconde) y al Santo Martino (plaza Santo Martino), siempre en la colaboración de la empresa leonesa cinealfresco.

El festival Rodinia se financia gracias a una aportación de 500 euros concedida por la Fundación Municipal de Cultura y al apoyo de los bares participantes, «un presupuesto más que discreto para una iniciativa que consigue tener presencia en una veintena de espacios de Valladolid durante la práctica mitad del año», como informaron los organizadores. «Aunque en Valladolid comenzaron y siguen teniendo lugar todas las proyecciones, a esta iniciativa se han venido sumando otras ciudades como León, Segovia o Madrid», constataron.

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