sábado 25.01.2020

La francesa Le Men culmina tras 21 años la recopilación de todo el leonés

Son seis gruesos tomos con casi 30.000 palabras definidas, analizadas y comparadas.
La francesa Le Men culmina tras 21 años la recopilación de todo el leonés

Entre ababayos y zuzaina está contenido todo el leonés. La primera de estas palabras alude, en la Cepeda Baja, a los restos de alimento que deja el ganado en el pesebre, y la segunda es una de las formas de llamar a la dulzaina o donzaina. Parecen dos vocablos humildes pero ellos solitos abarcan y limitan, por el principio y por el final, una obra colosal sin parangón en ninguna otra región española, el Léxico del leonés actual. Janick Le Men, profesora de Filología Hispánica en la Universidad de León, acaba de culminar el sexto y último tomo (de la letra R a la Z) de este proyecto faraónico que comenzó en 1991, a raíz de la lectura de su tesis doctoral.

Pero, ¿cómo es posible que una bretona de pura cepa —nacida cerca del pueblo de Tréguier— se embarcara en una aventura que ningún otro leonés, ni español o hispanohablante, pensara en emprender a tamaña escala? Le Men estudió Filología Francesa en París y Reims y en el año 1973 vino a España «un poco a la aventura». En Oviedo impartió clases en la Alliance Française y allí conoció a su marido, el pintor leonés Alejandro Vargas. Después se establecieron en León y aquí, con 35 años, cursó la carrera de Filología Hispánica y realizó su tesis sobre el léxico leonés, donde analizaba un puñado de palabras. Su director, José Ramón Morala, le animó a tirar de ese hilo cuando consiguió una beca de la Diputación y emprender la labor titánica de «reunir todas las palabras patrimoniales de la provincia» al modo de los llamados ‘tesoros lingüísticos’ de Andalucía, Aragón, Navarra o Canarias. «Hace falta alguien con mucha paciencia», avsió. Después, Le Men acabaría por convertirse en profesora ayudante y luego en profesora titular.

Así comenzó un trabajo ímprobo que desde entonces le ha llevado entre cinco y seis horas diarias, sábados y domingos incluidos, vaciando cuanto vocabulario y ‘palabrero’ comarcal llegaba a sus manos, comparando cada término con el DRAE y con los diccionarios no sólo de los territorios cercanos sino de casi toda España. Y todo ello sin ninguna herramienta informática: al más puro estilo antiguo, llegó a reunir cerca de 30.000 fichas, aunque no todas corresponden a una única palabra, ya que Le Men ha consignado todas las variantes de cada palabra que ha encontrado. El resultado es asombroso: ningún otro léxico español es tan amplio ni está tan documentado, puesto que la comparación de cada vocablo con los de su entorno se encuentra sólo, como recuerda esta profesora, en el de Canarias y no con tanta exhaustividad.

Ahora, Janick Le Men respira. «Ha sido un trabajo de chinos», confiesa. Tanto, que hasta le cuesta concentrarse en otra labor. Normal, teniendo en cuenta que, además de sus clases habituales, este léxico ha sido su vida. «Por eso no se salido mucho, he ido a pocos congresos y encuentros, no podía perder el ritmo», cuenta. La cosa no ha sido nada fácil ya que, entre otras cosas, tuvo que partir casi de cero a su llegada a León. «Tenía grandes carencias en literatura española y me acuerdo que le pedí a Antonio Gamoneda unos 30 ó 40 libros imprescindibles, desde Berceo a nuestros días».

Publicados por la Fundación Monteleón dentro de su colección Fuentes y estudios de historia leonesa, estos seis libros pueden adquirirse en librerías y también en el Archivo Diocesano en horario de mañana.

La francesa Le Men culmina tras 21 años la recopilación de todo el leonés