martes 07.04.2020
| Crítica | Arte |

Una gran progresión artística

Vasco de sólidas raíces leonesas, Gonzalo Prieto ha ganado cuatro premios en la provincia en lo que va de verano, uno más en Frómista, y ya prepara exposición para Sharon Art
Gonzalo Prieto Cordero, en su estudio
Gonzalo Prieto Cordero, en su estudio
Nacido en San Sebastián el año 1971, las raíces de Gonzalo Prieto Cordero son netamente leonesas: de Torneros de Jamuz por línea materna, y, por la paterna, de Destriana de la Valduerna. Siguió estudios de bachillerato en Palencia y León y superiores de Ingenería Técnica Agrícola en Palencia. Con aptitudes probadas para el dibujo, desde temprana edad explora a fondo sus capacidades artísticas; en el 2003 acude al Centro Leonés de Arte fundado por los pintores Miguel Ángel Febrero y el rumano-húngaro László Bartha, y de la mano de éste último, director del mismo, se adentra en el mundo de la pintura. Fue entonces cuando conocí a Gonzalo Prieto. Desde su humanidad sonriente y con su peculiar sentido del humor, aplicaba, de aquella, ingenio y esfuerzos para resolver unos primeros temas extraídos de la vida urbana, iconografías ahítas de una prosa seca y recia,  que llevaba a sus lienzos. Luego, puso rumbo a espacios más expresionistas, hasta desembocar en la abstracción, donde parece encontrarse cómodo y haber hallado numerosas y convincentes  respuestas a sus intereses plásticos. En unos pocos años de brega intensa, Gonzalo ha sabido someterse  a los ejercicios dibujísticos y de la perspectiva, alcanzando con ello cotas notables de conococimiento y dominio del oficio. Y desde esa seguridad quiso someter su andadura y sus frutos al dictamen del público en tres exposiciones individuales y otras tres colectivas, avales, todas ellas, de su evolución artística. Pleno ejercicio de libertad Para Gonzalo Prieto, el hecho de situarse ante el tablero o el lienzo vírgenes es un ejercicio de libertad que asume sin agobios ni temores, seguro de que no hay servidumbre conceptual, ni norma ni canon que le obliguen. Y a partir de ahí se dedica, en un ritual festivo y regocijante, a crear espacios de texturas mixtas en los que luz, color y gesto surgen de su subconsciente en una suerte de automatismo apenas influenciado por la compositiva, que  va entretejiendo de seguido en el impulso creativo. Decidido como está nuestro artista a sacarle a su tiempo de actividad plástica el ciento por uno, mantiene un ritmo trepidante, azuzado por ese su espíritu indagador, en vigilia permanente. De ahí que haya depurado sobremanera su modo de concentrar las concepciones y  recursos precisos para fraguar las representaciones que definen cada una de sus series, sin necesidad de agotarlas. Gonzalo va  articulando su propio y personal cuerpo pictórico a partir de un núcleo, como elemento constructor, y cuya concreción son esas apariencias vibrantes -unas veces tejidos urbanos, otras biológicos, otras cósmicos-, en las que desenvuelve el gesto, casi siempre centrífugo,  con la resolución y medida que la tensión del relato le exigen. Aquí una de sus virtudes, sin duda. La de saber dosificar y conjugar composición, expresividad y cromatismo, más allá de profusiones innecesarias. Así establece unos centros de interés que una veces resuelve con contundencia y, otras, define por alusiones tenues.  Indudablemente, Gonzalo, en estos años de aprendizaje, ha sabido aprovechar cada minuto de escuela. Y ahí el interés y la bonanza de su progresión artística. A la que sin duda ha contribuido, de manera importante, esa su versatilidad, su plasticidad, intelectual y pragmática, que le permiten abordar temáticas y estilos diferentes, obteniendo, en la mayoría de los casos, obras sugerentes, con un ambiente vitalista y un atractivo poderoso y cierto. Parece, pues, claro, que Gonzalo, en su transformación, está dando con lo que buscaba. Él conoce sus posibilidades y sabe que tiene un horizonte amplio por delante. Por ello merecerá la pena seguirle la pista. Las perspectivas son buenas. De momento, por si hubiera alguna duda, anoten que en este verano ha sido galardonado en cinco ocasiones: primer premio de El Corte Inglés en el Certamen de Pintura Rápida Ciudad de León, primer premio de pintura rápida de Santa Colomba de Somoza, segundo premio de pintura rápida de San Miguel de las Dueñas, segundo premio en el concurso de pintura convocado por el Ayuntamiento de Cistierna, y diploma en el Certamen de Pintura Rápida de Frómista (Palencia), La galería Sharon Art prepara una exposición suya para este otoño.

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