domingo. 14.08.2022

La Guerra Civil contada en garabatos

El Palacio del Conde Luna acoge una muestra con dibujos de niños exiliados con sus recuerdos del conflicto.
El concejal de Cultura, Juan Pablo García Valadés, inauguró ayer la exposición junto al comisario Anthony L. Geist.

Dejaron atrás casas, parentela y una niñez adulterada por los recuerdos de la Guerra Civil. Un conflicto que les atravesó el corazón sin previo aviso, exiliándoles hasta la relativa seguridad de Cataluña, Levante y el sur de Francia. Así, unos 200.000 niños fueron evacuados por las autoridades de la República en busca de vida. La memoria de muchos de ellos quedó plasmada —merced a un lápiz y un papel— en miles de dibujos cuya simpleza resume la complejidad de quien no está preparado para entender que un hermano pueda tornarse en tu enemigo.

Desde ayer, 49 de esas ilustraciones gestadas en las colonias infantiles entre 1936 y 1939 reposan en el Palacio del Conde Luna bajo el epígrafe Y Siguen Dibujando, una muestra que procede del archivo de la Avery Art and Architecture Library de Columbia University de Nueva York.

La exposición, según explica Anthony L. Geist, comisario y director ejecutivo del Centro de Estudios de la Universidad de Washington, organiza los dibujos en cinco bloques temáticos que juntos trazan toda una narración colectiva: «recuerdos de su existencia antes de la guerra, escenas de combates, evacuación, la vida en las colonias y visiones de la vida después de la guerra».

La pedagogía más avanzada. Frente al problema humanitario provocado por el masivo influjo de estos jóvenes —huérfanos algunos, separados otros de sus familias por motivos de seguridad— el gobierno estableció una serie de hogares colectivos. Estas residencias respondían a la pedagogía más avanzada y progresista de la época, «contando con maestros residentes y personal médico que velaba por el bienestar físico, educativo y emocional de los pequeños», puntualiza L. Geist. Junto con las clases, excursiones y juegos, se les facilitó material para que reflejaran sus vivencias. «Es la primera vez en la historia que se practicó de manera sistemática el arte como terapia para los niños traumatizados por la Guerra Civil española», aclara.

Una gran parte de esos dibujos se reunieron en una exposición en Valencia allá por 1937, mientras que un número más reducido itineró por Inglaterra y Estados Unidos «con el fin de concienciar al mundo de las consecuencias del conflicto armado en los jóvenes y para recaudar fondos que garantizasen su protección». Después de ser comprados a colecciones privadas, terminaron en la Universidad de Columbia.

No es la primera vez que estas pequeñas obras maestras recalan en la capital leonesa, pues parte de ellas ya pudieron verse en la Universidad hace ahora dos años.

Los trazos y los colores, que se mantienen vivos a pesar del paso del tiempo, están acompañados en la colección por un vídeo que proyecta de forma constante un documental titulado La guerra dibujada, en el que aparecen, siendo ya mayores, los protagonistas de la muestra al lado de los dibujos que un día diseñaron.

La colección Y Siguen Dibujando permanecerá en la ciudad hasta el próximo 21 de octubre. Los interesados en visitarla podrán hacerlo de lunes a sábado de 10.00 a 20.00 horas. Cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de León, la Fgulem y Caja España-Duero.

La Guerra Civil contada en garabatos
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