viernes. 09.12.2022
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La zona de Ojo Guareña es kárstica y posee numerosas cuevas, algunas visitables. FEDERICO VELEZ

La excavación de un nuevo sector en el yacimiento de Prado Vargas, en el monumento natural burgalés de Ojo Guareña, ha aportado 600 nuevos vestigios de presencia humana y animal de hace 46.000 años de antigüedad.

Se trata de nuevos fósiles y herramientas, localizados en el nivel 4, que permitirán comprender la complejidad tecnológica y de estructuración del espacio doméstico alcanzada por los neandertales que ocuparon esta cavidad, según ha explicado el equipo investigador en un comunicado.

Ayer finalizó la campaña de excavación en este yacimiento situado en la localidad burgalesa de Cornejo, que forma parte del Bien de Interés Cultural y del Monumento Natural de Ojo Guareña.

El equipo codirigido por Marta Navazo, profesora Titular de Prehistoria de la Universidad de Burgos (UBU); Rodrigo Alonso, responsable de Didáctica y Dinamización del Museo de la Evolución Humana (MEH) y profesor Asociado de Prehistoria en la UBU; y Alfonso Benito investigador del Centro Nacional en Evolución Humana (CENIEH), ha estado formado por seis estudiantes predoctorales de la Universidad de Burgos.

En esta ocasión, los trabajos se han centrado en una zona de la cueva no intervenida previamente, denominada “sector hornacina”, con una extensión de 22 metros cuadrados pertenecientes al nivel 4.

Entre los más de 600 restos recuperados, destacan varias mandíbulas de ciervo, otra de zorro y de lobo, así como un incisivo de oso de las cavernas.

Por lo que se refiere a las herramientas en piedra se han documentado varios núcleos de cuarcita y de sílex así como láminas y un perforador de sílex entre otras herramientas.

Una de las piezas más características ha sido una punta de sílex de tipo “levallois”, que es uno de los elementos que definen la complejidad tecnológica que alcanzaron estos grupos humanos neandertales que estuvieron ocupando la Península Ibérica desde hace 180.000 hasta los 27.000 años.

Junto a los fósiles y los restos de herramientas se han localizado numerosos carbones y restos de materiales quemados que evidencia el control del fuego por parte de estas poblaciones.

La excavación actual de la Cueva de Prado Vargas se retomó en el año 2016 y desde entonces ha continuado de forma sistemática cada año.

La potencialidad y riqueza del yacimiento ha motivado que por primera vez se haya decidido completar la campaña habitual del verano con una excavación durante las vacaciones de Semana Santa.

La situación actual derivada del covid ha motivado que se diseñara un plan estratégico de intervención que garantizase la seguridad de los miembros del equipo de investigación.

La intervención arqueológica en este yacimiento abre la temporada de excavaciones arqueológicas en el norte de España, las cuales se amplían de manera sustancial con la llegada del buen de tiempo.

Los resultados obtenidos en esta campaña de excavación se sumarán a los más de 8.000 restos recuperados en las campañas anteriores y que sirven para reafirmar la singularidad de este yacimiento para comprender el modo de vida de los últimos neandertales del norte peninsular.

Desde su puesta en marcha el proyecto de investigación en Cueva Prado Vargas cuenta con el apoyo económico y material de la Consejería de Cultura de la Junta de Castilla y León, Diputación Provincial de Burgos, el Ayuntamiento de la Merindad de Sotoscueva, las localidades de Cornejo y Quisicedo, la Fundación Palarq y la Casa del Parque del Monumento Natural de Ojo Guareña.

Hallan 600 vestigios humanos y animales de hace 46.000 años en Ojo Guareña
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