martes. 31.01.2023
Reportaje | e. gancedo

Historia de las «embajadas»

Juan Miguel Álvarez repasa en la revista «Promonumenta» la agitada historia de los centros leoneses en Madrid
Celebración de la romería de San Froilán en la Casa de León en Madrid hace dos años.

Entre la quincena larga de temas abordados en el último número de Promonumenta , la revista de la asociación cultural de su mismo nombre, se espiga un muy interesante estudio de Juan Miguel Álvarez Domínguez respecto a los Centros Leoneses en Madrid, desde su aparición y hasta el brutal quiebre que supuso la Guerra Civil. Un recorrido esforzado y dificultoso en el que no están ausentes los problemas políticos, los personalismos o la diferente concepción que del término «región leonesa» tienen unos y otros.

Desde los iniciales proyectos de grupos de leoneses residentes en la capital de España de reunirse con fines concretos, como la recaudación de donativos encabezada por Antonio de Valbuena o una curiosa Colonia de Murias de Paredes que agrupaba a los nativos de la Montaña Occidental en contra del caciquismo de la zona, el autor anota sucesivos balbuceos e intenciones hasta tratar los centros ya plenamente constituidos: el primero, en 1919, el Centro Leonés, en cuyos estatutos se estipulaba que no tenía «finalidad política alguna, su objetivo principal es procurar engrandecer la región leonesa». Encabezada por destacadas personalidades (el abogado y diputado Manuel Gullón presidió su primera junta directiva), el excesivo lujo de sus instalaciones, en plena Gran Vía, por las que se pagaba 36.000 pesetas anuales, parece que fue una de las causas finales de su cierre.

Continúa el autor rastreando en la prensa local (en especial, en el Diario) los intentos de agrupación, nombrando la Colonia del Distrito de Riaño y la iniciativa de alto alcance del Centro Regional Leonés, a partir de 1925, que pretendía unir a los emigrantes de León, Zamora y Salamanca (y Valladolid y Palencia, siguiendo los mapas de la época). Pero después de haber sido formada la primera junta directiva, el silencio informativo se abate sobre el tema.

Entre 1929-1930 funcionó un Centro Zamorano-Leonés, algunos de cuyos documentos aparecían encabezados con la leyenda «Pro Región Leonesa». En el año 1930 nace el Hogar Leonés con miras únicamente provinciales pero activo y entusiasta, organizador de múltiples actividades y con figuras tan representativas como Gordón Ordás en su presidencia. El estallido de la guerra rompió su marcha, que sólo se restablecería en los años 50 con la actual Casa de León.

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