martes 21/9/21

‘Hórreos leoneses’ recoge la aportación «más completa» sobre la evolución de este elemento tradicional

Los arquitectos Eloy Algorri y Enrique Luelmo son los autores de este libro en el que han trabajado durante los últimos 24 años

La colección de etnografía leonesa de la Fundación MonteLeón ha publicado el libro ‘Hórreos leoneses’, una obra de los arquitectos Eloy Algorri y Enrique Luelmo que recoge la aportación «más completa» de los hórreos existentes en León y que arroja «una nueva luz» sobre la evolución de este elemento tradicional leonés, del que se estiman que quedan alrededor de 330 en toda la provincia, independientemente de su estado de conservación o de su uso actual.
Los autores de esta obra explicaron que en la actualidad, aunque puede hablarse de que una tercera parte de los hórreos actuales se encuentran «bien conservados», en generan puede decirse que han perdido la función que tenían en sus orígenes, que era la de despensa o almacén para el grano, así como su faceta de objeto funcional, para convertirse en su mayoría en un objeto «decorativo y cómico», dijeron. Además, muchos de los hórreos de la provincia de León se encuentran «descontextualizados», porque se construyen con pautas «foráneas a las de la provincia» y su arquitectura tradicional.
Según explicó Enrique Luelmo, el hórreo tradicional leonés se caracteriza por ser más pequeño de tamaño, así como «más austero», con una cubierta «de dos aguas» y un sistema de construcción con bastidor, frente a la evolución del hórreo, que prescinde del bastidor y que coloca las tablas en vertical, en lo que es «otra variante». El origen se sitúa en el denominado «hórreo arcaico», del que quedan cinco ejemplares en la provincia de León, el mejor de ellos el de Las Bodas, que es «el más antiguo de madera», dijo.
Luelmo continuó diciendo que los hórreos son elementos que muestran «una gran riqueza», aunque como consecuencia del éxodo rural masivo que se produjo hacia las ciudades, el hórreo sufrió un «olvido considerable» durante 30 años, aunque se están recuperando gracias especialmente a dos «hitos», que fueron la aprobación del decreto de 1984 por el que los hórreos fueron declarados Bien de Interés Cultural (BIC), así como la restauración de los hórreos de Valdeón entre los años 80 y 90, o las ayudas del Instituto Leonés de Cultura (ILC) para acometer las restauraciones.
Aunque Luelmo reconoció que el hórreo se percibe en la actualidad «de otra manera» y se les valora como un «patrimonio del ámbito rural», consideró «interesante» que la Junta de Castilla y León elaborara un Plan Director de Hórreos con el fin de «fijar prioridades», ya que se trata de un elemento etnográfico que podría desaparecer de lo que era su uso original, dijo.
Por otro lado, Eloy Algorri explicó que el origen del libro se sitúa hace 24 años, cuando se inició una campaña de restauración de hórreos de la que ambos autores formaron parte como arquitectos, momento a partir del cual tuvieron una amplia experiencia profesional en restauración de hórreos. El resultado es el de un libro «exhaustivo» que no sólo está destinado a los arquitectos, sino que permite ser un libro de lectura para personas «inquietas» e interesadas en la materia, ya que recoge también un capítulo dedicado a la importancia de los hórreos de la provincia de León.
Por último, el gerente de la Fundación MonteLeón, Dionisio Domínguez, recordó que la edición de este libro fue una de las últimas iniciativas llevadas a cabo por el que fuera presidente de la Fundación, Urbano González Santos, por lo que pretende ser un homenaje a su persona, y felicitó a los autores por esta «detallada» tarea de investigación para dar un «aldabonazo» a la importancia de la conservación de los hórreos.

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