martes. 29.11.2022

Huevos que son un grito de liberación

El artista francés Jean Claude Cubino expone en la galería de Ángel Cantero.
Una de las obras de la exposición. CUEVAS
Una de las obras de la exposición. CUEVAS

marcelino cuevas | león

Con la exposición del artista francés, afincado en España, Jean Claude Cubino titulada Ningún cepo puede torturar mi alma en libertad, la joven galería de Ángel Cantero se lanza sin red a su iniciativa más arriesgada. Se trata de una sorprendente muestra conceptual y multidisciplinar comisariada por Cristina García-Camino.

Toda la exposición gira en torno a la mujer y el amor, partiendo de unos versos de la poetisa Emily Dikinson: «Ningún cepo puede torturar mi alma en libertad, pues detrás de este esqueleto mortal se teje uno de más valor. No puedes horadar con un serrucho ni traspasar con una cimitarra. Dos cuerpos, por lo tanto perduran, amarra uno y el otro vuela. Excepto tú mismo, tal vez nadie pueda ser tu enemigo, cautividad es conciencia y también es libertad».

La primera sorpresa al entrar en la galería es la presencia de una vieja cama de hierro sobre la que descansan, en vez de un colchón, cientos de huevos frescos. «Hace alusión —dice el autor— al sentido represivo que sufrieron nuestras madres y abuelas, que vivían para parir y trabajar, que pasaban toda su juventud teniendo hijos. También es un guiño a la fragilidad. Me gusta que mis piezas tengan un doble discurso, dobles lecturas. Aunque quiero que la última palabra, la última opinión sea la del ojo que las ve en ese momento. Esta pieza puede tomarse como un alegato a la represión femenina y también a la fragilidad de la pareja, a la fragilidad del amor».

Alegoría femenina

La exposición en general es una alegoría a la primavera, a la problemática de la mujer, la libertad, la represión y sobre todo está enfocada a la pésima utilización de la figura femenina en la publicidad. «Trato de combatir –explica el artista- que se emplee una imagen bella simplemente para vender productos. He querido cambiar la perspectiva de las fotografías que figuran en la exposición, de forma que se trastoque la imagen que tenemos vista en escaparates, vallas o publicaciones de moda, para convertirla de una manera poética en algo más humano, más natural».

Cepos para ratones, Cristos convertidos en orgullosas aves, diminutos barcos, pequeños nidos, son otra de las partes de la muestra. «Yo considero a los objetos –comenta- como versos, como pequeños poemas. Creo que son lo más acertado para ilustrar la obra de Emily Dikinson, que fue una mujer que solamente llegó a ser plenamente reconocida después de su desaparición. Siempre vivió en un contexto muy tradicional. Supuestamente no tuvo vida social, se creó su propia circunstancia, inventó a su alrededor el amor sin haber vivido el amor. Trató de mostrar como la poesía nos puede invadir y nos puede llevar a otros espacios, a universos inventados. Ella fue una mujer que prácticamente no salió de casa, pero que se sintió amada a pesar de su soledad».

Jean Claude Cubino nació en Mourenx (Francia) en 1970. Podría decirse que estamos ante un artista humanista, pues su discurso creativo siempre gira en torno a lo humano, integrándose en proyectos donde relaciona la temática social con medios plásticos multidisciplinares, para reflexionar sobre la mediación del arte en el ámbito social, pues siempre ha creído en el factor comunicador de la cultura.

A través de su discurso artístico, busca estimular la creatividad de las personas, y despertar su sensibilidad. Durante su trayectoria artística Jean Claude ha expuesto obra en el Domus Artium, Musac, Palacio de Justicia de Castellón, Facyl, Fundación Le Corbusier, Eurocopa 2016 (UEFA)... Su trabajo se exhibe en Ferias como Art Santander 2007, Explorafoto 2010, museos, centros de arte, y también ha sido expuesto en galerías tanto de España como Francia.

Huevos que son un grito de liberación
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