martes. 31.01.2023

La increíble historia del Señorío de Villabonillos

Fernando Martínez enlaza desde este enclave familiar una historia que es un libro de gran alcance
Fernando Martínez, ahora prejubilado, ha realizado un trabajo intensivo sobre los antecedentes biográficos de su familia. PACHO RODRÍGUEZ
Fernando Martínez, ahora prejubilado, ha realizado un trabajo intensivo sobre los antecedentes biográficos de su familia. PACHO RODRÍGUEZ

Esta es una historia de tatarabuelos de los tatarabuelos de alguien... Porque Fernando Martínez fio largo el retrovisor genealógico para saber todo sobre su familia. Partiendo de la casona del Señorío de Villabonillo, en Pajares de los Oteros, da la vuelta al mundo con las historias de sus antepasados. La investigación le ha llevado años pero ya la ha terminado. Y tiene en forma de libro (una joya de libro será, y aún está sin editor...) un tesoro para la curiosidad familiar y las historias leonesas por el mundo que protagonizaron los personajes de estos asuntos de familia que al final no fueron tan particulares sino de alcance y repercusión. Es decir, que esta historia familiar, como esforzado trabajo magníficamente escrito por Fernando Martínez merece una atención.

En esta historia como Dios manda hay un caserío en ruinas, como un castillo de sueños de la infancia. Hay una isla. Hay personajes poderosos, otros, viajeros... Malos, buenos... Pero no es una novela, sino lo que va reconstruyendo Martínez Pariente sin saber que se estaba metiendo en un surtido pozo sin fondo de datos.

«Mi familia fue dueña de Villabonillos desde que mi tatarabuelo lo heredó del último Señor de Villabonillos a mediados del siglo XIX. Mi madre con sus padres, hermanos, tíos y primos pasaron los veranos allí durante los años 30 y 40. Villabonillos había pertenecido a la familia Prado desde que se fundó el Señorío en 1418». Con esos datos y la documentación de los Prado, correspondencia, escrituras, contratos... fue tirando del hilo y tal vez a la caza de datos concretos se encontró con un filón interminable de personas, personajes y familiares que dejaron huella.

Se da la circunstancia de que los hermanos Pariente, esto es sus primos, donaron al Archivo Histórico Provincial 408 documentos del señorío de Villabonillos.

Antepasado mexicano y Villabonillos, desde Google Earth. DL
Antepasado mexicano y Villabonillos, desde Google Earth. DL

Pero hay que dejarse llevar por la historia de este libro. Y estas son algunas de las historias que se encuentran en él y que destaca Fernando Martínez:

Don Pedro de Terán Fernández emigró a Indias y allí hizo fortuna. No tuvo descendencia. Fundó una Obra Pía bajo la advocación de Nuestra Señora del Rosario y estableció en su testamento que a cada mujer de su familia que mudara de estado (se casara o entrara monja) se le dieran mil pesos fuertes. Debía ser mucho dinero; mucho más que mil reales. Con seis mil pesos se podía construir una iglesia desde sus cimientos, retablo incluido. «Yo desciendo directamente de una de sus hermanas. Parece que con el tiempo eso se convirtió en la típica herencia fabulosa del típico tío de América. Mi bisabuelo y su hijo (mi abuelo) fueron a México en su busca. Le siguieron algunos sobrinos que también hicieron fortuna allí. Uno casó a una hija suya con el hijo de un virrey de Nueva Granada. Ese sobrino y un hermano suyo se casaron con dos hermanas, nietas de Juan José de Vértiz y Hontañón, que expulsó en 1707 a los piratas ingleses de la Laguna de Términos (Panamá); uno de los habituales de ella era el pirata Henry Morgan. Esa hija viajaba a menudo a España con todo un séquito; en uno de esos viajes fue retratada por Goya (el cuadro esta hoy en un museo de Brasil). Otro sobrino de don Pedro fue el Contador de la Real Casa de la Moneda de México y otro fundó misiones y construyó presidios en La Junta de los Ríos, donde se unen los ríos Grande y Conchos. Exploró la región y mantuvo escaramuzas contra los apaches. La ciudad texana de Presidio se llama así por uno de los que fundó este Terán», relata.

El hombre más rico de México

Todo lo que va contando Martínez da idea de lo exhaustivo de su trabajo. Así, otra parte del relato lo inicia así: «Pariente de don Pedro más cercano en el tiempo fue Antonio Mier y Terán de Celis, hijo de Gregorio Mier (el Rotschild mexicano), que fue el hombre más rico de México, fundador de Nuevo Laredo y que prestaba dinero al gobierno. Antonio fue el fundador del Banco Nacional de México, embajador del país en Francia y Bélgica, delegado de México en la Conferencia Internacional de Paz de La Haya y representante de su país en el Jubileo de la Reina Victoria, en 1897 en Londres».

Rainiero de Mónaco

«El hermano de la tatarabuela de mi madre estuvo detrás de la herencia de don Pedro y le aconsejaron contactar con su pariente Antonio Mier. No se consiguió nada. Antonio y su esposa (Isabel Pesado de la Llave) crearon la fundación benéfica Pesado de Mier, existente hoy día. Un hermano de la madre de Isabel (José Ignacio de la Llave y Segura) fue un militar importante del país. Por él, al estado de Veracruz se le rebautizó como Veracruz de Ignacio de la Llave. Hermana de Antonio de Mier fue María Luisa de Mier, bisabuela de Rainiero de Mónaco. Un hijo de María Luisa fue Ignacio de la Torre Mier, que se casó con la hija del presidente de México, Porfirio Díaz. Ignacio era homosexual (es el del Baile de los 41) y debía ser corrupto hasta las entrañas. Incluso se dice que estuvo implicado en el asesinato de Francisco Madero. Emiliano Zapata fue empleado suyo en sus caballerizas. Cuando triunfaron los revolucionarios Ignacio fue encarcelado, pero Zapata (tal vez por haber trabajado para él) consiguió que le liberaran. Volvió a caer en desgracia y antes de que lo volvieran a apresar logró huir a Nueva York, donde murió por una negligencia médica».

Lope de Vega y los Prado

Los Prado son otra rama. Están menos relacionados con su familia pero es de los que más documentación encontró en el caserío. Fue una familia importante: Lope de Vega escribió una obra titulada Los Prado de León. El más antiguo es Martín Díaz de Prado, al que el emperador Alfonso VII de León le dio en 1148 las villas de Albires y Valdetuéjar por sus servicios. Once generaciones después está otro Martín Díaz de Prado, que en 1418 fundó el Señorío de Villabonillos en uno de sus hijos. Así Villabonillos (que en aquella época era un pueblo) pasó de Prado en Prado, prácticamente sin interrupción hasta Francisco Calderón Mantilla de Prado, que murió soltero y sin hijos y se lo dejó a su primo carnal, mi tatarabuelo Patricio Díez Mantilla. Esto fue en 1879. Francisco Calderón fue bisnieto de Francisco Joachín de Prado, señor de Villabonillos, y que fue el que creo que recopiló todos esos papeles que hoy día tengo en casa y los del Legado de Villabonillos. Como ya te dije, una abuela de Francisco Joachín se casó dos veces, y con su otro esposo fue bisabuela de Luis de Sosa. Villlabonillos se convirtió en Despoblado en 1639. Cuando pertenecía a mis abuelos era un caserón con unas trescientas hectáreas de tierra alrededor. La única hija que sobrevivió a Francisco Joachín fue Bernarda de Prado, que se casó con Miguel Calderón Vergara. Un hermano de este Miguel fue Marcelo Calderón Vergara, del que tengo algunas cartas dramáticas

La increíble historia del Señorío de Villabonillos
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