martes 07.07.2020
CULTURA

Jan, el genio humilde

Tebeosfera repasa en 400 páginas la vida y la trayectoria del ilustrador berciano.
Una página de esta biografía.
Una página de esta biografía.

Texto

Aunque su creación más popular, Superlópez, comparte podium con Mortadelo y Filemón y el Capitán Trueno, su creador, el ilustrador Juan López, Jan, ha tenido que esperar más de 40 años para ver cómo sale a la venta el primer libro que aborda su trayectoria: Jan. El genio humilde.

Editado por la asociación cultural Tebeosfera, esta completa obra sobre Jan (Toral de los Vados, León, 1939) es el resultado de un trabajo coordinado por el teórico de la historieta Javier Alcázar y escrito por un nutrido grupo de expertos comiqueros como Álvaro Pons, Manuel Barrero o Jordi Canyissá.

Más allá de la calidad patente de la obra, algo que se transmite con tan sólo una rápida mirada por sus más de cuatrocientas páginas, lo que Jan. El genio humilde viene a dejar claro es que a los protagonistas del cómic español hay que «reconocerles en vida».

«Lo principal de este libro es reconocer la calidad del trabajo de Jan que ha demostrado durante estos años, su continuidad y su compromiso social. Pensamos que se lo merece y queremos que se sepa, que se le conozca. Ojalá que fuera el primero de muchos homenajes y muchos más libros sobre él», asevera Alcázar sobre este leonés afincado en Barcelona desde su infancia.

En Jan. El genio humilde este grupo de expertos hace un recorrido por la vida del creador de Superlópez o Pulgarcito que tiene como sorpresas, entre otras, 72 páginas de historietas de la etapa cubana de Jan. Viñetas ‘desconocidas’ que, aunque hayan conseguido llegar a España, ha supuesto un trabajo «muy complicado» para los expertos cubanos que han colaborado.

Aunque, como destaca Alcázar sobre esta obra, que tiene como germen un monográfico publicado en 2013 en la web de Tebeosfera, se trata de un trabajo en el que «todo el mundo» ha colaborado «gratuitamente» por considerar que Jan es una «persona admirada». Eso sí, reconoce que en la actualidad cuenta con menos seguidores que un «cantante o un futbolista».

«Jan no tiene ningún problema en darte toda la información que tú quieras aunque él lo ve extraño, él no entiende ese interés por su persona o por su obra. Nunca se ha preocupado por la calidad de su obra, se ha preocupado porque su público esté contento. No se ve como una persona famosa, es un trabajador», añade ratificando el calificativo de «humilde».

En este sentido, aunque el propio protagonista no se vea como tal, gracias a Tebeosfera ya se ha equiparado con otros ilustradores de su talla como Vázquez o Escobar que ya tenían biografías y que, al igual que él, han parido personajes que han dejado huella en varias generaciones de amantes del cómic.

«Creo que a Superlópez lo podemos igualar con los más famosos que son Mortadelo y Filemón y el Capitán Trueno. Son las tres cumbres de la historieta española en cuanto a popularidad y proyección, sin ninguna duda», confirma Alcázar sobre este personaje al que Jan dio vida en 1973 en un trabajo por encargo y dos años después los retomó para la editorial Bruguera, donde comenzó una etapa definitoria. Otro de sus personajes más recordados, recogidos en la obra de Tebeosfera, y recuperados en la actualidad por Ediciones B, es Pulgarcito, una serie infantil que encabezó el relanzamiento de la revista del mismo nombre.

Y en breve, una película

Jan. El genio humilde ha salido a la venta con una, también humilde, tirada de 500 ejemplares que se pueden adquirir por 20 euros en algunas librerías (indicadas en la web de Tebeosfera) así como directamente por encargo a la asociación, con sede en Sevilla. Y los amantes de su más famosa criatura, esa especie de Superman a la española, castizo, con bigote y muy exótico nombre (se llama exactamente como él, Juan López), también están de suerte porque Superlópez será llevado a la gran pantalla próximamente por el director Javier Ruiz Caldera y los guionistas de la exitosísima película Ocho apellidos vascos, Borja Cobeaga y Diego San José.

Jan, el genio humilde