domingo. 03.07.2022

El actor español Javier Bardem demostró ayer sentirse como en casa en el Festival de Cannes. Llegó entre ovaciones y se despidió entre el mismo entusiasmo después de casi dos horas de charla en las que el público le agradeció sus confesiones y sinceridad. El certamen lo había invitado para hablar de su trabajo y el intérprete, de 53 años, no decepcionó: «Tener tus propias opiniones hoy es arriesgado, pero debemos tenerlas porque si solo decimos lo que la gente espera que digamos no hay discusión. Tener enemigos y una opinión está bien. De lo contrario es imposible crecer», apuntó.

En Cannes, con premio de interpretación en 2010 por «Biutiful», había presentado en el pasado también en competición No country for old men (2007), The last face (2016) y Todos lo saben (2018), y Vicky Cristina Barcelona (2008) fuera de concurso, pero en esta 75 edición, que se clausura el sábado, su presencia fue un mero paseo por los recuerdos.

Empezó como «un trozo de carne», bromeó. En Las edades de Lulú (1990), su primera película, había acompañado a su hermana Mónica a un cásting, le invitaron a hacer una prueba y solo tuvo que quitarse la camiseta. «Me dije ¿esto es actuar? Ok, supongo que puedo ser actor». Esos primeros papeles fueron «muy físicos» y dijo afrontarlos con las ansias propias de la edad: «Cuando tienes 20 años quieres ser el mejor, demostrar lo que eres, pero ya no tengo esa presión y ahora disfruto de lo que hago por lo que es».

En esos inicios coincidió en «Jamón jamón» (1992) con Penélope Cruz, con quien rodar juntos de nuevo en Vicky Cristina Barcelona supuso el inicio de su relación. «Cada vez que Penélope y yo estábamos trabajando nos mirábamos como cuando estás en clase y no hablas con la persona que te gusta. El ultimo día de rodaje pensé ‘mierda, no le he dicho nada’. Y luego fue un ‘hola’, ‘hola’, y ahora estamos casados y tenemos dos hijos». Woody Allen, el director, les dio como regalo de boda la grabación de uno de sus besos. «Teníamos una escena en la que nos dábamos un beso. Estábamos encima de la cama, nos estábamos besando, seguíamos besándonos y yo pensé esto está bien, está siendo largo, pero está bien. Me giré y ya no había cámaras, se habían ido».

Javier Bardem se gana al público de Cannes con su sinceridad
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