jueves 09.07.2020
CULTURA

«La fuerza de la música es algo insuperable»

El leonés Felipe Zapico presenta hoy en Elektra ‘Amoribundia’, el disco de su nuevo proyecto musical, Bluiscerales
«La fuerza de la música es algo insuperable»

Pacho rodríguez | león

Aparentemente, si yo fuera el folio en blanco le temería a él. Aparentemente, la sensibilidad no sería su alimento base. Y luego, pasado el engaño, pues sí, Felipe Zapico Alonso (León,1960), la inconfundible voz de Deicidas y de sí mismo, rebusca mucho para encontrar argumentos o destila sentimientos, sobre todo en la parte creativa de entenderse a sí mismo o a esa piel que está o pasó a su lado. Todo sin renunciar a algo así como lo que sería su teoría de la relatividad creativa. Nada es para tanto.

Poeta, profesor en la Universidad de Extremadura, Zapico presenta hoy en Elektra su artefacto mixto como Amoribundia, versos cardiacos, bajo el nombre de Bluiscerales, junto a Gonzalo Ordás y Marcos Cachaldora. A las 20.00 horas y con entrada gratuita y el próximo 15 de junio en El Gran Café.

—De ‘Cuatreros’ a ‘Amoribundia’ hay tantos kilómetros en forma de años como de Extremadura a León. ¿Es todo un asunto de trashumancia cultural lo suyo? Nunca se detendrá...

—Hay exactamente 30 años entre la grabación de Cuatreros y la aparición de Amoribundia, 24 años sin entrar en un estudio de grabación, miles de canciones cantadas o al menos tarareadas. Dos o tres vidas de por medio. Miles de kilómetros, casi todos queridos y otros arrepentidos. Me encanta el concepto de trashumancia, uno va y viene y por el camino ve, piensa, llora, canta, descubre. Precisamente todas las canciones de Bluiscerales están compuestas al volante, creadas del tirón la letra y la melodía y grabadas en el móvil. Las fotografías que también son tan importantes para mí, para definir mi mirada, mi forma de ver o de ocultar la presunta realidad que pretende aplastarnos.

Con respecto a lo de que nunca se detendrá, estoy en un proceso que defino como «me estoy quitando» yo sé de qué o quienes… iniciando esta bifurcación.

—Blues rocanrolerizado en forma de Bluiscerales para contar qué, que no cuente en sus poemas...

—Desde siempre cuando me he puesto a escribir (o grabar) he sabido desde el primer segundo si eran versos o canciones, no me digas por qué.

En Amoribundia me ha salido la cosa más visceral, es decir de todo lo relacionado con el corazón y zonas adyacentes, algunas un poco más abajo. Los sentimientos son un tema tremendamente manido a lo largo de la historia de la música, pero es lo que hay, las canciones han salido así, a lo largo de los muchos años en que se han ido creando (no menos de 8 años desde la primera a la última).

Puede que se cuente lo mismo en uno otro formato…pero la forma de contarlo, esa es la cuestión. La fuerza de la música, el gritar desde un micrófono en estado de levitación sobre un escenario… es algo insuperable.

He tenido la inmensa fortuna de contar con la estrecha colaboración de Gonzalo Ordás Tascón y Marcos Cachaldora Rodrígues dos de los guitarristas más imprescindibles que hay en este momento, y que todo aquel que escucha la grabación lo resalta sin dudar.

—Viviendo ahí abajo y viniendo tanto por aquí, ¿sus canciones tienen territorio base?

—La suerte de declararme apátrida de naciones, (aunque nunca renegaré de Nocedo, mi casa) es que no tengo base de operaciones, así se lo pongo fácil a los que me eliminan de agrupaciones locales, tanto de un lado como de otro, y yo tan contento. La carretera, el camino, la senda ese es mi auténtico territorio y donde disfruto de la contemplación y el descubrimiento, de lo otro, de lo que no es patente ni está en boca de todos, ni siquiera en las mentes.

—¿En qué quedará toda esta escena cultural leonesa actual? ¿Hay nueces entre tanto ruido?

—¿Cerrada por derribo? Al menos esta es la sensación que tengo sobre las acciones de este alcalde y su forma de atentar contra el patrimonio cultural de esta forma tan feroz. Casi prefiero no contestar (ya he hecho demasiados «amigos» ahí con mi sinceridad). Bueno voy, como siempre hay mucho bluf, mucho arrimado, mucho presunto heredero, mucho pesebrismo; aunque por supuesto hay bastantes francotiradores que en todos los aspectos de la cultura resisten, sople el viento por dónde quiera.

—En lo último suyo hay: guiño cardiaco, palabras que se juntan para formar otra, una voz deicida... poesía de combate, amor no empalagoso como motor... versos de actualidad social... ¿A cuántas cosas hay que estar atento para poder hacer todo eso?

—En la parte de los versos está mi vida cardiaca desde los primeros versos escritos en 1980 hasta alguno escrito hace sólo unas semanas. Están las mujeres de mi vida, los amores y los desamores. Las madrugás, los empecinamientos, el sinsabor y el aleluya, la vida sin más. Una vida como la de casi todos, pero yo voy lo cuento y lo reúno. Es una selección con 11 capítulos de 11 poemas cada uno, con el título de un visual letrista. Los números tienen su importancia sin duda.

—¿Qué le importa de lo que piense el lector, el espectador, el público?

—Yo escribo para mí, por necesidad visceral. Si el lector interactúa, hace suyos los versos, los modifica o tunea, genial; si no, también. Nadie tiene obligación de nada. Con las canciones la cosa es diferente, desde el escenario necesitas la respuesta del público de forma inmediata.

Lugar: Elektra Cómics ( Comandante Zorita, 4).

Hora: 20.00.

«La fuerza de la música es algo insuperable»